La calle Santiago Mariño, entrada de la comunidad La Pila, se encuentra intransitable toda llena de huecos. Foto: Níger Martínez

“Cuando inauguraron el Hospital Dr. Raúl Leoni, mi abuelo estuvo presente. Vio de cerca al presidente Raúl Leoni Otero, oriundo del estado Bolívar; en esos tiempos, los alrededores eran solo barracas y el sector se conocía como Guaiparo”, relató con orgullo Rafael, un lugareño de 76 años nacido en el barrio La Pila. Este vecino de la parroquia Dalla Costa, en San Félix, expresó profunda tristeza al describir cómo la comunidad, con más de siete décadas de historia, se ha deteriorado progresivamente sin que los gobernantes de turno intervengan para rescatarla.

La Pila se ubica estratégicamente junto a sectores como Guaiparo, La Fe, también identificado como: (Hueco Hondo), Nuevo Mundo, barrio Guayana y Guaiparito. “Cada una de estas comunidades está peor que la otra”, lamentó Ángela Idrogo, hija de uno de los fundadores del barrio, subrayando el abandono generalizado en la zona.

No solo colinda con el Hospital Raúl Leoni de Guaiparo, sino también con el Instituto Nacional de Atención al Menor, la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), la Federación de Trabajadores del estado Bolívar y otras instituciones que surgieron tras la creación del centro asistencial del IVSS. A pesar de esta relevancia, el deterioro urbano persiste sin soluciones visibles.

Calles rotas y botes de aguas eternos

Ángela Idrogo reside en la calle principal de La Pila, bautizada como Santiago Mariño, y detalla cómo esta vía inició su declive por absoluta falta de mantenimiento. “Está convertida en un mar de huecos de todos los tamaños, que imposibilitan el tráfico automotor y ponen en riesgo la seguridad de peatones y conductores”, precisó.

Asegura que el agua potable no falla en el barrio, al igual que el servicio eléctrico. “El único problema grave que padecemos en la comunidad son precisamente estas calles destrozadas, que nos aíslan y complican la vida diaria”, agregó Idrogo, evocando cómo el mal estado vial afecta traslados a hospitales y escuelas cercanas.

En la calle Núñez de Balboa, un tubo roto expulsa agua las 24 horas del día, erosionando el escaso asfalto restante y formando charcos permanentes. Un lugareño consultado reveló que la fractura data de años atrás: “Los propios vecinos la hemos remendado varias veces, pero siempre revienta de nuevo. Expertos de Hidrobolívar deberían intervenir de una vez; lo hemos reportado insistentemente en la VenApp, mas la solución no llega ni siquiera después de múltiples reclamos”.

Cancha deportiva en tinieblas y electricidades precarias

Los residentes exigen urgentemente una cerca perimetral para la cancha deportiva ubicada al lado del sector Las Tablitas. Este espacio comunitario requiere mantenimiento integral, incluyendo alumbrado público, ya que por las noches se transforma en un sitio de absoluta oscuridad, propicio para actividades delictivas y desuso total.

Nativos explican que el barrio debe su nombre a una antigua fuente hidráulica en la plazoleta central, donde generaciones enteras se surtían de agua potable en épocas pasadas. “Ese pozo era el corazón de La Pila, pero hoy solo quedan recuerdos”, comentaron.

Asimismo, insisten en que Corpoelec reemplace por completo el tendido eléctrico del sector, pues las guayas están excesivamente estiradas, generan contactos frecuentes y provocan cortocircuitos que amenazan con incendios. “Es un peligro latente para familias enteras”, advirtieron.

Los vecinos de La Pila culminan sus demandas con un llamado claro; asfaltado integral de las calles, mantenimiento exhaustivo del tendido eléctrico, eliminación definitiva de los botes de aguas blancas, así como el cercado y alumbrado de la cancha deportiva. “Queremos recuperar nuestra dignidad comunitaria”, concluyeron.

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