Caracas.- El presidente de la Cámara Venezolana de la Industria del Vestido (Cavedic), Roberto Rimeris, señaló este viernes cómo los está afectando «fuertemente» la competencia de ropa importada. 

Según explicó el líder gremial, la competencia no es equitativa, puesto que le país enfrenta diversos problemas como la falta de combustible y el pago exagerado de servicios básicos. 

«El sector vestido no se encuentra en la mejor situación. Nos está afectando fuertemente la competencia de ropa importada (…) En el último año las tarifas de servicios han subido de manera astronómica, por ejemplo, el aseo nos cuesta mucho más que en Toronto, Canadá», expresó Rimeris. 

En ese contexto, agregó que «la recuperación en el sector ha sido muy minúscula, muy pobre. Es una competencia en términos desiguales con la importación de ropa. Tenemos tarifas muy altas en algunos servicios. Tenemos falta de combustible, en Caracas no se siente tanto, pero si en el interior. Por ello, la logística nacional es menos competitiva que la logística internacional».

En cuanto a las ventas de estos últimos meses, reconoce que siempre han sido más altas, por tanto espera que este año el panorama sea similar. «Para el sector estamos en el noveno inning con tres carreras en contra, porque todavía persiste la condición de los fabricantes, no solo de la confección, sino de todos los que tienen una industria en Venezuela, han tenido que luchar contra tres grandes contextos económicos en contra». 

En materia económica explicó que “el primer contexto es una gran sobrevaluación. El dólar debería costar entre 7 y 12 bolívares de acuerdo a economistas, y está en 5. Por eso ven aumentos en los precios en dólares, no es porque haya una inflación en dólares, es una inflación en bolívares, pero cada vez el dólar da menos bolívares relativamente”.

«El Gobierno trata de controlar la inflación, pero en vez de hacerlo bajo la producción de más bienes y servicios, de incentivar la economía y dar créditos, y todo lo que se hace para crecer los bienes y servicios, lo que se hace es artificialmente inyectar dólares o euros al mercado para mantener el cambio bajo, eso baja la inflación pero también destruye la industria nacional. No tanto los comercios, pero si las industrias», acotó.

Finalmente, Roberto Rimeris cuestionó que algunos productos «se importen sin aranceles, mientras que diversas telas para la fabricación nacional sí requieran del pago de ciertos impuestos».