Barquisimeto.-Brazos arriba y conjugando la satisfacción del vencedor, con el alivio del final de una pugna más reñida y vibrante que extensa, Cardenales de Lara encendió otra fiesta sobre el terreno de juego, después del último out, fiel al libreto de casi todo el último lustro en postemporadas de la LVBP.

La enseña que celebró alrededor de la segunda base del estadio Luis Aparicio “El Grande” de Maracaibo este viernes, en el quinto juego de una semifinal que absorbió el aliento, no se parece mucho de buenas a primeras al finalista de las pasadas tres contiendas, especialmente en comparación al núcleo estelar que atrapó el banderín de la 2018-2019. Sin embargo, su éxito no se ha desvanecido.

Quizás un buen número de actores de reparto –igualmente valiosos en la faena– guardan en sus vitrinas personales el anillo de la campaña anterior, más los protagonistas de la película son en gran medida adquisiciones afortunadas de las madrugadas tormentosas del último verano, cuando la calma y la normalidad se hicieron esquivas.

Al mal tiempo, buena cara. Se moldeó detrás del telón de la crisis circunstancial un grupo indiscutiblemente batallador, como quedó demostrado en las difíciles series de Cardenales ante Magallanes y, especialmente, contra Águilas.

De los 11 juegos, nueve terminaron por una o dos carreras de diferencia y ocho se definieron del octavo inning en adelante, con desempates o remontadas. Lara sólo perdió tres de esos cotejos –dos en entradas extras.

Sin gran parte del talentoso grupo que pretendía iniciar una hegemonía y se desvaneció en el laberinto de fuerzas mayores, Cardenales armó otro equipo atractivo y productivo. Un nuevo finalista al fin.

El actual campeón se sostuvo, otra vez, de un pitcheo sensacional. Es su ala más fuerte. Las caras visibles de los triunfos sumaron a Henry Centeno como refuerzo y el producto está por encima de la competencia, con el respaldo de su defensiva en horas clave.

Williams Pérez, Raúl Rivero y Néstor Molina han combinado con Centeno tanta inspiración como innings lanzados y ceros a los rivales, en un camino que desafía los dividendos de la gran postemporada 2019 para los serpentineros guaros.

El porcentaje de anotaciones limpias es de 2.49 en general, pero de 1.69 para los iniciadores. Centeno destaca con 0.47 y WHIP de 1.08, en 19.1 entradas.

El ataque lidió, especialmente en la semifinal, con lanzadores de gran desempeño global, pero hubo suficiencia en producción (4,9 carreras por juego, por encima de la media de los abridores) y un crecimiento notable en slugging (9 jonrones).

Osman Marval es el más valioso en todas las instancias gracias al oportunismo de sus batazos en los tramos decisivos, amén de las muy bien vistas 13 remolcadas después del cañonazo de Año Nuevo.

Luis Jiménez inspiró respeto con su poder al bate y al menos tres conexiones suyas empataron o adelantaron a su equipo en la hora cero de enero (del octavo en adelante).

Las series directas han sacado lo mejor de los importados Yordanys Linares y Welington Dotel, dos reflejos de gran rentabilidad en tiempos de limitaciones, y abrazan la aparición del siempre determinante Ildemaro Vargas y el utility Jecksson Flores.

Luis Ugueto superó las fuertes sacudidas de la inexperiencia como piloto. El vuelo a la serie decisiva tuvo turbulencias en el manejo y la administración de los relevistas, pero el equipo encajó perfectamente con su filosofía explosiva y demostró categoría para responder y recuperar ventajas, aun ante pitchers de primer nivel. A sus espaldas se percibe una gran armonía en los vestidores, tan positiva como en años y grupos anteriores.

Lara ha regresado a la final –la cuarta en forma consecutiva– y hay que ser mucho más amplios en la repartición de méritos, empezando por la oficina, aquella que pocos recuerdan en la gloria y tiene más valía en estas circunstancias. Los movimientos fuera y durante la temporada se convirtieron en un examen sorpresa para todos los trenes ejecutivos de nuestro beisbol y en Barquisimeto pasaron la materia con creces. Como en todo, hubo luces y sombras, pero lo de Marval, Luis Jiménez, Ángelo Palumbo, Pedro Rodríguez, Josmar Cordero y los extranjeros Linares y Dotel, son aciertos decisivos.

Cardenales es el producto más exitoso de la reinvención de este campeonato, término abiertamente empleado por todas las divisas. Están a cuatro victorias del sexto título en su palmarés, contra Caribes, su enemigo de hace dos campañas, en la acera del frente.

Prensa LVBP

¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!

Facebook X Instagram WhatsApp Telegram Google Play Store