La paciencia de la comunidad de San José de Cacahual se ha agotado, y con ella, el terreno que sostiene el hogar de una familia del sector; lo que inició como una grieta se ha convertido en una cárcava que amenaza con tragarse el futuro de cinco niños.
Según denuncian los afectados, la crisis se agudizó hace cuatro años. Desde entonces, la Gobernación ha realizado visitas esporádicas —la última hace apenas seis meses— que quedaron registradas en videos donde los funcionarios aseguraban una solución habitacional temporal mientras se estabilizaba el terreno.
«Vinieron como cuatro veces seguidas, hicieron promesas y nos dijeron que nos conseguirían una casa. Después de eso, desaparecieron y no volvieron más», relatan los familiares con impotencia.
En el epicentro de este peligro reside una familia compuesta por los padres y cinco menores de edad, cuyas edades evidencian la vulnerabilidad total del grupo: 2, 4, 6 y 13 años. Para estos niños, el hogar ya no es un refugio, sino una zona de desastre inminente.
El avance de la erosión es diario y cada temporada de lluvias convierte el descanso nocturno en una vigilia por la supervivencia.
La falta de cumplimiento por parte de las autoridades estatales no solo es una falla administrativa, es una violación directa a los derechos de protección de la infancia.
La comunidad y los afectados hacen un llamado desesperado a las autoridades, exigiendo el traslado a una vivienda segura.
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