

La reciente caída de una ceiba de grandes proporciones mantiene en alerta a la comunidad educativa de la Unidad Educativa Nacional Antonio de Berrío y a los habitantes del sector La Esperanza, en San Félix. Aunque las ramas que obstaculizaban el tránsito en el cruce de la calle 7 con Negro Primero fueron removidas tras dos semanas de espera, los pesados troncos del árbol quedaron abandonados en el interior del plantel.
Existe temor que personas inescrupulosas arrojen colillas de cigarrillos o fósforos a los escombros secos, lo que podría provocar un incendio de gran magnitud. Asimismo, padres y representantes señalaron que, al comenzar el proceso de descomposición, la madera atraerá roedores y animales rastreros, poniendo en riesgo la salud de los niños que asisten a clases.
Vendedores informales de los alrededores, ubicados cerca de la Dirección de Transporte de la Alcaldía de Caroní, se sumaron al llamado exigiendo al ayuntamiento el retiro inmediato de los restos arbóreos para evitar que el espacio se convierta en un foco de contaminación o en una guarida de alimañas.
Focos de insalubridad por aguas servidas
A los riesgos del árbol caído se suma una crisis de insalubridad que azota de forma directa a la actividad comercial de la zona. Pedro García, comerciante informal de la calle 7, explicó que las aguas negras que corren libremente por la calzada generan olores nauseabundos que ahuyentan a la clientela y afectan la rutina diaria.
Esta situación afecta no solo a los peatones, sino también a los transportistas de las rutas urbanas y a la línea de vehículos que cubre la ruta hacia El Triunfo del municipio Casacoima, estado Delta Amacuro, quienes deben trabajar en medio de un ambiente contaminado frente a las adyacencias de la escuela.
Un tubo fracturado y reparaciones fallidas
El panorama se agrava a pocos metros, específicamente en la calle 5-A de La Esperanza, frente a la sede del Distrito Sanitario Número 2. Allí, la fractura de un tubo de media pulgada provoca el desperdicio de miles de litros de agua potable las 24 horas del día.
Vecinos del sector manifestaron su frustración debido a que cuadrillas de la hidrológica acudieron recientemente a solucionar el bote, pero la reparación resultó ineficiente. «Peor fue el remedio que la enfermedad. A los pocos minutos de retirarse el personal, el agua empezó a brotar con más fuerza», aseguró una residente.
De acuerdo con los afectados, los trabajadores solo colocaron un pedazo de tripa de neumático de forma provisional como «remedio», argumentando que carecían de los recursos y materiales necesarios, como una camisa de reparación, para ejecutar un trabajo óptimo.
Abandono generalizado
Para los lugareños, el bote de agua potable empeora el escenario, ya que el líquido limpio se mezcla con las aguas residuales de una boca de visita colapsada desde hace varios años.
Los habitantes de La Esperanza aseguran que el abandono del sector es absoluto, las calles y el sistema de alcantarillado están completamente destruidos, una realidad que deben sobrellevar en medio de constantes y prolongados apagones eléctricos.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!












