Adam Castillejo, mundialmente conocido como «el paciente de Londres», es el segundo caso conocido hoy de curación de sida en el mundo. En una entrevista para EFE publicada este 20 de febrero dio un mensaje de esperanza a la ciencia tras haber sobrevivido a dos sentencias de muerte, por el sida y la leucemia.

El británico de origen venezolano, de 42 años, celebró que el paciente de Düsseldorf se haya sumado formalmente a la lista de casos extraordinarios de curación del VIH que inauguró en 2011 el paciente de Berlín, Timothy Ray Brown, que luego falleció por cáncer en 2020.

Ese mismo año salió a la luz este paciente de Londres, que se presentó con nombre y apellido, para mostrar «la parte humana» de la investigación científica.

«Una prueba viva de los 40 años del desarrollo de la ciencia contra el VIH soy yo y no podía quedarme de incógnito, sino que tenía que salir para dar un mensaje de esperanza a los investigadores y a mi comunidad, porque, aunque ya no tengo el VIH, seré siempre de la comunidad VIH, como superviviente», explicó Adam Castillejo.

Una odisea de 20 años

En 2003, Castillejo recibió el diagnóstico de VIH, cuando el tratamiento antirretroviral no estaba tan avanzado como en la actualidad, y en 2012 llegó un segundo golpe que, paradójicamente, fue el principio de una solución al sida, aunque repleta de complicaciones.

 

«En 2012 fui diagnosticado de un linfoma de Hodgkin en fase 4, muy agresivo, y en ese momento eso fue otra sentencia de muerte después de la primera de 2003 por el VIH, aunque esta vez fue diferente porque podía decirle a la gente que tenía cáncer y sentir el apoyo; con el VIH no pude porque la gente tiende a discriminar y estigmatizar», relató.

El tratamiento inicial no funcionó adecuadamente y en 2015 los doctores le dieron la opción de un trasplante de médula osea de un donante que, además, tenía una rara mutación, llamada CCR5 Delta32, que impide la entrada del virus en las células diana, con lo que podía curarse de ambas enfermedades.

El tratamiento funcionó y actualmente Castillejo, a sus 42 años, está en remisión de cáncer y de VIH. «Mi vida es como la que la gente vivió con el coronavirus, con aislamientos y mascarilla durante mucho tiempo, con además riesgos grandes de tener infecciones, complicaciones y posibilidad de un cáncer secundario», subrayó el hombre.

 

La ciencia trabaja para curar el VIH

Los casos similares de los pacientes de Berlín, Londres y Düsseldorf ayudan a la ciencia a trabajar en métodos de curación del sida a gran escala a partir de la mutación CCR5 Delta32 que no sean mediante un trasplante de médula ósea -intervención de alto riesgo solo reservada para algunos enfermos de cáncer de sangre-, pero, a la espera de resultados, la prevención sigue siendo el mejor método.

«Hay una cultura de pensar que el sida ya pasó y no es así, prevalece vivo y latente en todos los rincones del planeta», enfatizó Castillejo sobre una enfermedad que en 40 años ha dejado 40 millones de muertos y que sigue matando anualmente, directa o indirectamente, a unas 700.000 personas en el mundo.

 

Dijo que afortunadamente en Europa hay medicamentos y algo más de educación, pero a la juventud le aconsejó cuidarse: «La salud es primoridal y sin salud no tienes nada».

Y en el caso de contraer el virus, recomendó que lo importante es que la enfermedad no defina la vida del paciente y que se rompan los estigmas que todavía persisten.

«Aún pensamos que es una enfermedad homosexual de los años 80 y no es así, es importante que la gente entienda que no debe tener esas connotaciones y que es una enfermedad como cualquier otra, como la diabetes o el cáncer», concluyó el reconocido como paciente de Londres.

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