
Tras más de dos años de conflicto y crisis humanitaria en la región de Palestina, el Palau Sant Jordi de Barcelona se transformó este jueves en un epicentro de solidaridad cultural. Bajo el nombre Manifest x Palestina, diversas figuras de la música, el deporte y el cine se reunieron para exigir el fin de la violencia.
El evento comenzó con una puesta en escena que evocaba una plaza mediterránea, donde el actor Eduard Fernández conversó con el ‘fixer’ gazatí Kayed Hammad, quien relató la crudeza de la vida bajo los bombardeos ante un pabellón que terminaba de completar su aforo.
Voces por la humanidad
A las 20:00 horas, el entrenador del Manchester City, Pep Guardiola, tomó la palabra para dar un mensaje contundente contra la indiferencia. «Las bombas quieren provocar silencios, que miremos a otro lado», advirtió el técnico catalán, subrayando que la causa palestina es, ante todo, una cuestión de humanidad.
Su intervención dio paso a un prólogo musical marcado por la unión de la palestina Lina Makoul y la chilena Ana Tijoux, quienes fusionaron pop y rap rebelde, seguidas por el histórico Fermin Muguruza, quien hizo vibrar al recinto con su proclama de boicot a Israel.
Melodías entre la ternura y la rabia
El primer acto del show transitó por diferentes texturas emocionales. Mientras Amaia inundaba el Sant Jordi de una ternura sobrecogedora al piano, rodeada por miles de linternas de teléfonos móviles, otros artistas optaron por la denuncia directa. Xavi Sarrià y Mushkaa (esta última actuando en silla de ruedas por una lesión) ofrecieron momentos de alta intensidad política que culminaron con gritos unánimes a favor de la libertad del pueblo palestino.
La presencia internacional también fue notable con las actuaciones de la francesa Zaho de Sagazan y la noruega Aurora, explica Últimas Noticias.
El factor sorpresa: Rosalía entra en escena
El punto álgido de la noche llegó de forma inesperada cuando las pantallas anunciaron a Rosalía. La artista catalana, cuya postura pública siempre es analizada al detalle, apareció acompañada por cinco músicos para interpretar ‘La perla’, un gesto de apoyo que desató la euforia en la pista.
Tras Rosalía, el ritmo urbano tomó el relevo con Bad Gyal y Morad, quien pidió al público ondear sus banderas palestinas mientras interpretaba ‘Soñar’.
Un mosaico de resistencia final
La velada cerró con un epílogo cargado de simbolismo histórico y social. Lluís Llach, referente de la Nova Cançó, recordó la tradición de resistencia cultural catalana antes de que el activista David Fernàndez coordinara a los asistentes para formar una bandera palestina gigante con cartulinas.
Según informó la organización, todos los beneficios del evento serán destinados a la reconstrucción de centros culturales en Gaza y Cisjordania, reafirmando que el arte es una herramienta fundamental para la supervivencia de un pueblo.
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