
El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado a 27 años por conspirar contra la democracia tras perder las elecciones de 2022, fue trasladado este jueves por orden de la Corte Suprema de Justicia a una instalación especial dentro del complejo penitenciario Papuda, conocido como Papudinha. El líder ultraderechista abandonó la celda adaptada en la sede de la Policía Federal de Brasilia, donde cumplía pena desde noviembre tras pasar por prisión domiciliar.
La decisión del magistrado Alexandre de Moraes, instructor del caso, responde a reclamos de la defensa y familiares que denunciaban falta de atención médica urgente, televisión inteligente y aire acondicionado silencioso en su antigua celda. Moraes calificó estas quejas de «mentirosas» y un intento sistemático de deslegitimar el cumplimiento legal de la pena, otorgada con respeto a la dignidad humana.
En Papudinha, Bolsonaro compartirá espacio con condenados por el mismo intento de golpe contra Luiz Inácio Lula da Silva: el exministro Anderson Torres y el exdirector de Policía Federal de Carreteras Silvinei Vasques. Aunque recluido en una «sala de Estado Mayor» exclusiva para autoridades, el Supremo autorizó asistencia médica 24 horas con sus doctores privados, traslados hospitalarios inmediatos, fisioterapia programada y alimentación especial entregada diariamente por un delegado de la defensa.
Bolsonaro, capitán de reserva del Ejército, ingresó a prisión en septiembre por liderar un complot para perpetuarse en el poder. Abandonó temporalmente la Policía Federal en diciembre para cirugías y en enero para exámenes, pese a recursos humanitarios por su salud rechazados por el tribunal. Este traslado refuerza el rigor judicial sobre exfuncionarios golpistas, en un Brasil polarizado donde la ultraderecha cuestiona la legitimidad de la sentencia.
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