“En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios». Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre». Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo”   

Reflexión hecha por: Luis Perdomo. Animador Bíblico de la Diócesis de Ciudad Guayana. Venezuela

La Iglesia universal, celebra hoy la fiesta entre otros santos, en honor a San Ildefonso. Obispo de Toledo, España y Doctor de la Iglesia. Fue el Teólogo que más ha defendido la Virginidad de María. Su doctrina teológica influyó en los posteriores dogmas Marianos. Influyó notablemente en las costumbres parroquiales y devociones populares en torno a la Madre de Dios, María Santísima.

Y la liturgia del día nos presenta el Evangelio de Nuestro Señor JESUCRISTO, según San Marco capítulo 3, verso 22 al verso 30, En el que se narra un enfrentamiento de JESÚS, con los maestros de la Ley, y en el que se deja claro cuál es la posición de cada uno. Los adversarios de JESÚS, buscan a toda costa descalificar Su Obra y Su Praxis Sanadora. Y utiliza la manera más fácil, que es la de decir, que sus acciones milagrosas, curaciones, y expulsiones de espíritus inmundos, las realizaba por el poder de los jefes de los demonios, a quien identifican con el nombre de Belcebú o satanás.

JESÚS, por su parte, utilizando el lenguaje parabólico, típico de Su Predicación, deja en evidencia que nadie puede luchar contra sí mismo. Él les dice que el demonio no puede autodestruirse, y luego les da, la sentencia contundente: negarse a aceptar la acción del Espíritu Santo, que actúa a favor de los pobres y marginados, es el peor pecado que pueda cometerse y para el cual no habrá perdón.

Al confrontarnos con el texto, podemos ver que, en nuestro tiempo, y en cada una de nuestras comunidades, también está presente la descalificación de las acciones de todos aquellos que deciden valientemente tomar las banderas de las defensas de los excluidos, de la libertad y de la democracia. Y es que colocarse al lado de la Verdad y de la Justicia, no es una tarea fácil, ya que solo la podemos asumir si nos Configuramos con Cristo para saber que con Él se ha inaugurado un tiempo de Unidad y de Solidaridad, frente a un mundo dividido por el egoísmo y la exclusión.

Por eso es que hoy es el día, para revisar nuestras formas de proceder en el contexto social, y saber que cada uno de nosotros podemos vernos envueltos en muchas polémicas a causa de nuestra Fe. Por lo que es necesario tener unos argumentos razonados e irrebatibles para responder, y “dar razón” de lo que creemos. Pero, sobre todo, saber que nuestra vida está llamada a ser transparencia del Espíritu recibido en el Bautismo y del Reino que es don y tarea. Teniendo muy en cuenta lo que dijo San Pablo VI: “El mundo de hoy necesita más testigos que maestros y, si acepta a los maestros, es porque antes han sido testigos”.

También es el día para pedirle al PADRE y al Espíritu Santo, que nos permitan aceptar y hacer realidad el Plan de Salvación nos ha traído Nuestro Señor JESUCRISTO, en nuestro corazón. Para que, actuando como Él, podamos vencer el mal que destruye nuestras vidas personales, nuestras familias y nuestra sociedad. Porque al mal solo lo podemos vencer haciendo el bien que nos impulsa a hacer el Espíritu de la Verdad y de la Vida, que nos da JESÚS en el momento de nuestro Bautismo.

 Señor JESÚS, aumenta nuestra capacidad de discernimiento, para entender qué al mal solo lo podemos vencer haciendo el bien que nos impulsa a hacer el Espíritu de la Verdad y de la Vida, que Tú nos regalas en el momento de nuestro Bautismo.

Amén