Iniciar un año invita a detenernos y reflexionar sobre el camino recorrido, los proyectos ejecutados, los pausados, las lecciones aprendidas y proyectar los siguientes pasos en nuestra vida. Este 2026 comienza con la celebración de una fecha significativa: el pasado 15 de enero conmemoramos el Día del Educador, una ocasión que nos recuerda la importancia de una profesión que, todavía en tiempos de cambios acelerados, continúa siendo fundamental para la sociedad.
En la actualidad, con tanta información a la velocidad de un clic, el rol del docente es trascendental. Es quien acompaña, enseña a pensar, cuestionar, discernir, convivir, y a aprender con sentido. Y esto se logra en cada encuentro, en las clases, pero también en las conversaciones cotidianas, en la cercanía de conocer de cerca quiénes son nuestros estudiantes; a través de una pregunta que invita a reflexionar y también en esa retroalimentación oportuna.
Por eso, un ejercicio que recomiendo mucho es: selecciona un estudiante por día para observarlo y conocerlo. Tal vez encuentres muchas respuestas a esas inquietudes que surgen sobre cómo acompañarlo en su proceso.
La labor docente deja huellas que en muchas ocasiones no son perceptibles de inmediato, pero que se quedan en las personas. Es una influencia silenciosa que trasciende el aula, llega al hogar y puede ser esa semilla de transformación social.
Por ello, es importante revalorizar esta profesión, reconociendo que educar es una labor transformadora, es apostar por la construcción de una sociedad más consciente, más crítica, pero también más humana.
Docente en el siglo XXI
Ser docente en el siglo XXI implica estar en actualización constante, reconocer que la información está a la orden del día y que corresponde acompañar para que tenga sentido y relevancia en la formación integral; es estar en constante aprendizaje, asumiendo la innovación, la tecnología, la inteligencia artificial y las nuevas metodologías.
Tomando en cuenta que más allá de todo ese conocimiento, lo fundamental es el toque humano, el criterio pedagógico y la ética que cada educador coloca en su labor.
Hoy es una gran oportunidad para reconocer y valorar la labor docente, una profesión esencial en el siglo XXI que deja huellas profundas, silenciosas y que perduran en el tiempo.
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