Orinoco Discovery, un sitio al que acudieron muchas altas personalidades de la vida política, económica y espectáculos quedó en el olvido. Foto: Níger Martínez

Lo que fue hace más de dos décadas un sitio pionero del ecoturismo que ofrecía a turistas y propios una transición perfecta entre el río Orinoco y la Sierra Imataca, ahora es un lugar convertido en ruinas, atrapado en medio del bosque y una maleza implacable que amenaza con desaparecerlo de forma definitiva.

A un costado de la carretera terrestre que conduce hacia la ruta histórica de Los Castillos de Guayana se encuentran las ruinas del Hotel Orinoco Discovery. El camino original de acceso se perdió por completo entre la vegetación. Al adentrarse en el terreno, se observa la estructura de lo que fue un complejo ecoturístico de primer nivel, construido encima de una enorme piedra basal y rodeado de inmensas rocas que parecen custodiar los restos de este icono del municipio Casacoima, en el estado Delta Amacuro.

La infraestructura consta de un par de edificios principales dispuestos uno al lado del otro, unidos por dos tramos de escaleras que conducían hacia las habitaciones, áreas de restaurante, terrazas y los servicios de alta gama que brindaba este lujoso hotel.

En la actualidad, el panorama es desolador: el viento golpea con ímpetu las paredes desnudas para luego colarse por los ventanales sin vidrios, creando un murmullo sepulcral que inunda el lugar.

Avance del deterioro y la fauna silvestre

Pedazos de machihembrado en el suelo, losas desprendidas, salas sanitarias totalmente destruidas y techos descapotados dominan la escena arquitectónica actual.

A medida que el observador se adentra y recorre cada pasillo abandonado, la atmósfera se vuelve tensa. Al pasar junto a las habitaciones que permanecen en total penumbra, pequeños ojos reflejan la luz desde el fondo; ante cualquier ruido o movimiento, manadas de murciélagos salen de sus escondites en tropel, habiendo convertido el antiguo hospedaje en su refugio natural permanente.

Esta gran obra civil fue diseñada estratégicamente para captar la atención de turistas nacionales y extranjeros. Desde su terraza principal se domina la totalidad del panorama regional en un paneo absoluto de 360 grados, permitiendo que la vista se extienda sobre el espeso bosque hasta perderse en el cauce del río Orinoco.

Impacto del vandalismo organizado

Aunque no se cuenta con un registro oficial exacto sobre la fecha de apertura del Orinoco Discovery, se estima que inició operaciones comerciales a partir de 1993, manteniéndose activo hasta su abandono definitivo en el periodo comprendido entre 2008 y 2012.

Tras el cese de las operaciones logísticas y la falta de resguardo perimetral, la delincuencia procedió a desmantelar sistemáticamente estas instalaciones que en su momento atraían corrientes turísticas de diversas partes del mundo, quienes acudían para realizar paseos en lanchas por el río Orinoco y conocer los atractivos históricos de la localidad.

Enrry Oswaldo Romero, ciudadano oriundo del estado Delta Amacuro y visitante frecuente del Orinoco Discovery durante sus años de auge, detalla la relevancia socioeconómica que poseía este complejo hotelero para el municipio Casacoima, destacando su capacidad para generar puestos de trabajo directos e indirectos en la zona.

“Era un lugar turístico por excelencia, ahora se halla totalmente desmantelado. Sitios de esta envergadura deben ponerse a funcionar nuevamente; es necesario reactivar el turismo del municipio y, dentro de ese propósito, rescatar esta estructura emblemática donde se albergaban viajeros de muchas partes del mundo que venían exclusivamente a alojarse en el hotel”.

Romero explica que la ruta de servicio tradicional se iniciaba con la recepción de los turistas en el Aeropuerto Internacional Manuel Carlos Piar de Puerto Ordaz, desde donde eran trasladados vía terrestre hasta esta posada ecológica. Una vez establecidos, los huéspedes realizaban visitas guiadas a Los Castillos de Guayana, Piacoa y Río Piedra, complementando la estancia con paseos en lanchas rápidas por el río y actividades de aventura como vuelos en paramotor.

Factores macroeconómicos y pérdida de conectividad

El municipio Casacoima constituye un territorio con características geográficas muy particulares, representa la puerta de entrada terrestre hacia el sistema deltaico y colinda directamente con el estado Bolívar, situándose a escasos minutos del eje urbano de Ciudad Guayana. Esta ubicación permitía brindar la experiencia de estar a orillas de los caños del Orinoco, pero con un acceso vial mucho más simplificado y rápido en comparación con otros campamentos situados en el delta profundo.

Durante la década de los 90 y los primeros años de 2000, el complejo destacó como una belleza arquitectónica totalmente integrada al paisaje del Bajo Orinoco, caracterizada por los siguientes elementos:

Infraestructura central: Disponía de un imponente edificio principal que albergaba un restaurante de techos altos confeccionados en palma, acabados detallados en maderas nobles curadas y una gran piscina que operaba como el centro operativo del esparcimiento.

Unidades de alojamiento: Contaba con un esquema de cabañas independientes tipo búngalo que emulaban fielmente la arquitectura vernácula de la región, pero dotadas de todas las comodidades de la hotelería internacional.

Declive de Orinoco Discovery

El declive operativo de la empresa comenzó a acentuarse a mediados de la década de 2000, precipitando el cierre técnico y definitivo de sus operaciones. La caída drástica del flujo de turismo internacional, motivada por las alertas de viaje emitidas por diversos países europeos y la pérdida progresiva de la conectividad aérea regular con el aeropuerto de Puerto Ordaz, asfixiaron la principal fuente de ingresos del negocio.

A este escenario se sumaron problemas críticos de seguridad en la zona sur del río Orinoco, donde las rutas terrestres de Casacoima incrementaron su nivel de complejidad operativa debido a la delincuencia y la escasez de combustible, factores que terminaron por desalentar por completo el flujo del turismo nacional.

Luego del retiro de los inversionistas debido a la insostenibilidad financiera, las instalaciones quedaron desprovistas de cualquier tipo de vigilancia privada o patrullaje policial.

En un lapso de pocos años, comunidades del entorno y grupos delictivos ejecutaron un agresivo desmantelamiento de la propiedad, extrayendo las láminas de los techos, las plantas de generación eléctrica, el cableado de alta tensión, las tuberías de distribución de agua, los acabados de madera y la totalidad de los sistemas de bombeo y filtrado de la piscina, dejando la estructura en obra limpia y expuesta al colapso ambiental.

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