Lucía Leal

Washington (EFE).- Estados Unidos presionó este martes a los militares venezolanos y a figuras clave del chavismo para que apoyaran el levantamiento encabezado por el líder opositor Juan Guaidó, y responsabilizó a Rusia y Cuba de que, varias horas después del alzamiento, el presidente Nicolás Maduro siguiera en el poder.

El mandatario de EE.UU., Donald Trump, pasó buena parte de la jornada pendiente de los acontecimientos en Venezuela, donde Guaidó anunció a primera hora que «la familia militar» había decidido unirse a su movimiento para sacar del poder al presidente venezolano, Nicolás Maduro.

«Estoy siguiendo muy de cerca la situación en Venezuela. ¡Estados Unidos respalda al pueblo de Venezuela y su libertad!», escribió Trump en su cuenta de Twitter.

La escueta declaración de Trump llegó después de varios tuits del vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, destinados a apuntalar la «Operación Libertad» lanzada por Guaidó.

Varias horas después, Venezuela había sido escenario de varios choques violentos, pero el alzamiento militar no parecía haberse concretado, algo que Pompeo atribuyó a la influencia de Rusia.

«Él (Maduro) tenía un avión en la pista, estaba listo para irse esta mañana, según entendemos, y los rusos indicaron que debería quedarse», aseguró Pompeo a la cadena de televisión estadounidense CNN, y agregó que el presidente venezolano «se dirigía a La Habana».

La Casa Blanca también culpó a Cuba, a la que acusa de tener unos 25.000 efectivos infiltrados en las fuerzas de seguridad e inteligencia venezolanas, de haber frustrado aparentemente el levantamiento de Guaidó, y amenazó con nuevas sanciones a La Habana.

«Si las Tropas y Milicias Cubanas no CESAN inmediatamente sus operaciones militares y de otro tipo con el objetivo de causar muerte y destrucción a la Constitución de Venezuela, se impondrá a la isla de Cuba un embargo completo, junto con sanciones del mayor nivel», dijo Trump en su cuenta de Twitter.

«¡Espero que todos los soldados cubanos vuelvan pronto y pacíficamente a su isla!», añadió el mandatario.

El Gobierno de Cuba asegura que no mantiene efectivos militares y de seguridad en Venezuela, y este mes acusó a Washington de «mentir descaradamente» sobre ese punto.

Bolton prometió, en otro tuit, que Estados Unidos tomará medidas «contra Cuba y los secuaces de Maduro responsables por cualquier tipo de violencia perpetrado hoy por los ‘colectivos’ o las fuerzas de seguridad contra el pueblo venezolano».

El asesor de Trump dijo, sin embargo, que cree que la gran mayoría de los militares venezolanos no están «dispuestos» a abrir fuego contra civiles, y confió en que el atropello a varios manifestantes con una tanqueta de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) fuera un «incidente aislado».

Además, Bolton reveló una presunta fractura dentro del chavismo, al asegurar que tres de sus figuras clave negociaron durante los últimos meses con la oposición para romper con Maduro y respaldar a Guaidó.

«Figuras como el ministro de Defensa Vladímir Padrino, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela, Maikel Moreno, y el Comandante de la Guardia de Honor Presidencial, (Iván) Rafael Hernández Dala, todos ellos están de acuerdo en que Maduro debe irse», dijo Bolton a los periodistas en la Casa Blanca.

Según el enviado especial de EE.UU. para Venezuela, Elliott Abrams, esos tres altos cargos del chavismo mantuvieron «negociaciones» durante «el último mes o dos» con opositores, en las que no participó el Gobierno estadounidense.

Los tres se habían comprometido a jurar lealtad a Guaidó y «restaurar la democracia», pero hoy decidieron «no seguir adelante con los compromisos que habían hecho», explicó Abrams en otro encuentro con un pequeño grupo de medios, entre ellos Efe.

Como parte de las negociaciones, se había acordado que Padrino, Moreno y Hernández -que también es director general de contrainteligencia militar de Venezuela- mantendrían sus respectivos puestos una vez que Guaidó se hiciera con el poder, detalló Abrams.

La frenética jornada ilustró el delicado punto en el que se encuentra la política de Trump en Venezuela, tres meses después de reconocer a Guaidó como presidente legítimo, tras varias rondas de sanciones que han apuntado al corazón de la economía venezolana, y sin descartar nunca una posible intervención militar de EE.UU.

«Todas las opciones están sobre la mesa», reiteró Bolton, quien advirtió a Rusia de que «no intervenga» en Venezuela.

 

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