
El canciller de Venezuela, Yván Gil, arremetió este martes contra el mandatario de Guyana, Irfaan Ali, luego de que este presentara una queja formal por un broche utilizado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. La joya, lucida por Rodríguez durante sus recientes visitas a Barbados y Granada, representa el mapa de Venezuela incluyendo el territorio Esequibo, región rica en recursos que ambos países reclaman como propia.
«La prenda que hoy le obsesiona no es más que la expresión de una verdad histórica», afirmó Gil a través de su cuenta en X. El canciller calificó la protesta guyanesa como una «maniobra errática» y cuestionó que el presidente Ali pretenda «erigirse en árbitro y modisto» de otros jefes de Estado.
La queja ante el Caricom
La reacción de Caracas responde a una carta enviada por Irfaan Ali a la Comunidad del Caribe (Caricom). En la misiva, dirigida al primer ministro de San Cristóbal y Nieves, Terrence Drew, el mandatario guyanés lamentó que los encuentros bilaterales de Venezuela con Estados miembros de la organización «hayan estado acompañados por la ostentación de símbolos que reafirman la reivindicación venezolana».
Para Ali, el uso del broche no es un detalle estético menor, sino una «afirmación calculada y provocadora» de una reclamación que su país considera ilegal. Guyana administra actualmente los 160.000 kilómetros cuadrados de la zona en disputa, basándose en el Laudo Arbitral de París de 1899, el cual Venezuela declaró nulo en 1962.
Tensión previa a La Haya
Esta «batalla simbólica» ocurre en un momento crítico. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) tiene previsto iniciar audiencias orales sobre la disputa el próximo 4 de mayo.
Guyana, que elevó el caso al tribunal en 2018, busca que se ratifique la validez de la frontera de 1899. Por su parte, Venezuela insiste en que el Acuerdo de Ginebra de 1966 es el único instrumento vigente para una solución negociada y ha cuestionado históricamente la jurisdicción de la CIJ para resolver la controversia.
Soberanía y diplomacia
El canciller Gil cerró su protesta asegurando que la soberanía territorial de Venezuela «no se borra con cartas, ni con poses, ni con shows improvisados». Según el funcionario, el intento de Georgetown de prohibir símbolos solo resalta su intención de evadir la realidad histórica del reclamo venezolano sobre el territorio al oeste del río Esequibo.
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