En Ciudad Bolívar, estado Bolívar, los habitantes del sector Santa Eduviges II, específicamente en la parte alta de Los Próceres, ubicado en la parroquia Agua Salada, han decidido alzar la voz para ser escuchados, debido al estado de abandono en el que se encuentran desde hace más de dos décadas.

José Oca, residente de esta zona, con 25 años en la comunidad, describe un panorama donde la falta de asfalto, el colapso de servicios y la maleza son la única constante en sus calles. Situación que han venido anunciando desde hace varios años.

En la actualidad los constantes bajones de luz se suma a la lista de problemáticas que hay en Santa Eduviges II.

«Las calles todavía esperando, pues, ese cariñito, esa ese amor, de esa gotica de de de asfalto para acá, para para nuestro barrio. Las calles sin asfalto, sin acera, lleno de monte. El que puede, bueno, como yo, limpia su frente y su cuestión, pero del resto, ahí está así en abandono total», dijo.

Según lo que relata Oca, el sector ha pasado un cuarto de siglo esperando por proyectos de vialidad que nunca llegan.

Hoy en día, las calles están cubiertas de tierra y abundante vegetación, obligando a los propios vecinos, en la medida de sus posibilidades físicas, a desmalezar sus frentes para intentar mantener un mínimo de salubridad en la zona.

Colapso de cloacas

Uno de los puntos más críticos de la denuncia es el colapso recurrente del sistema de cloacas.

El afectado comentó que, a pesar de que cuadrillas técnicas han acudido en el pasado para succionar y destapar las tuberías, el problema persiste debido a trabajos incompletos.

«Con lo de la cloaca vea cómo estamos se perjudicados. Aquí habían venido para acá y lo habían succionado y habían destapado la cañería, pero eso tiene una tubería partida, por eso aún persiste la problemática, hay que cambiar el tubo», exclamó José Oca.

Tanquillas abiertas

Otros vecinos señalan que las tanquillas quedan abiertas o mal selladas, lo que provoca que se obstruyan nuevamente en poco tiempo, generando desbordamientos de aguas servidas frente a las viviendas, Y con el arenal que hay en las calles no asfaltadas, eso también perjudica a que se tapen y colapsen, con los periodos de lluvias.

Esta crisis de saneamiento ya está pasando factura a la salud pública de los habitantes del sector.

Oca junto a los más afectados advirtió sobre brotes recientes de dengue en casas ubicadas justo frente a los focos de contaminación por cloacas. Lo que los residentes califican como «pañitos calientes» por parte de las autoridades no da para frenar la proliferación de mosquitos y enfermedades respiratorias derivadas del ambiente insalubre.

«La otra vez te dije que había reventado un caso de dengue, ahí, cerca de la casa, donde está esa cloaca», dijo.

Escasez de agua potable

Otra fuerte problemática que se les suma, es la falta de agua potable por tubería, un servicio que, según los testimonios, «brilla por su ausencia» desde hace años.

Para poder cocinar y asearse, los vecinos deben recurrir a «carrucheros» que cobran entre 300 y 500 bolívares por un solo tambor de agua.

Este costo representa una carga económica asfixiante para familias que ya luchan contra la inflación en este arranque de año laboral.

La situación es especialmente dramática para personas con movilidad reducida. El señor José Oca padece de artrosis en las rodillas, una condición crónica que le genera fuertes dolores y le impide caminar largas distancias. Para él desplazarse y cargar agua.

Además, en la comunidad hay muchos adultos mayores que también se les hace complejo cargar agua, y también se ven obligados comprar el viral líquido.

Crisis eléctrica

El servicio eléctrico tampoco ofrece tregua, con los repetitivos bajones de luz. Solo en la última semana, se registraron hasta tres interrupciones bruscas de energía en un solo día. Esta inestabilidad mantiene en zozobra a la comunidad ante el temor de perder sus electrodomésticos.

«Esperemos que este año 2026 se acuerden de los barrios, más que todo del barrio Santa Eduviges II. Ya es hora que nuestra comunidad sea tomada en cuenta, ojalá las autoridades competentes se den una vuelta por acá y vean la realidad palpable que tenemos, y que este 2026 no sea otro año de promesas vacías», prosiguió.

«No pedimos lujos pedimos dignidad después de 25 años de espera», concluyó Oca en representación de su barrio.

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