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Fotografía de archivo del 6 de julio de 2023 de una persona que usa un celular en la que se ven los logos de las aplicaciones Facebook, Instagram y Threads, en Miami, Florida (EE.UU.). EFE/EPA/Cristobal Hererra-Ulashkevich

Impulsados por iniciativas gubernamentales y académicas, España se ha convertido en un foco de investigación sobre discurso de odio en redes. Proyectos como Xenometer y las herramientas del Oberaxe apuntan a medir no solo la presencia sino también la difusión del odio digital.

La investigación sobre el odio online es compleja: definirlo, recopilar mensajes y distinguir la ironía o el doble sentido son solo algunas de las dificultades. En los últimos años, España ha visto un impulso notable en este campo, sumando proyectos académicos y herramientas públicas que colocan al país en un rol de liderazgo temporal en la lucha contra el discurso de odio en la red.

El surgimiento de este interés no es casual. Hay una confluencia de factores: un impulso gubernamental claro, iniciativas universitarias y la aparición de sistemas automatizados capaces de monitorizar múltiples plataformas. Junto a ello, la colaboración internacional y regional, con investigadores de América Latina, alimenta una visión más amplia del fenómeno.

Xenometer nació en la Universidad de Cornell, impulsado por Beth Lyon, quien recuerda que arrancó el proyecto “justo después de la primera elección de Trump”. Lo que comenzó como un análisis en Estados Unidos demandó casi ocho años de trabajo: Lyon y su equipo consiguieron financiación y reclutaron lingüistas, programadores y especialistas en inmigración para poder avanzar.

El primer trabajo publicado por Xenometer clasificó el nivel de xenofobia en 7.000 tuits pertenecientes a 11 cuentas relevantes en EE. UU. Pero la ambición creció: el objetivo ahora es mucho mayor. Sergio García-Magariño, coautor del proyecto, explica que la intención es construir “un mapa mundial del odio digital”, en colaboración con investigadores de Colombia y El Salvador. El proyecto fue presentado recientemente en unas jornadas sobre investigación con IA en la Universidad Pública de Navarra.

Hallazgos que confirman tendencias conocidas

Aunque conseguir una medición continua del fenómeno sigue siendo difícil —“no tenemos el pulso de la xenofobia”, admiten los investigadores—, Xenometer ha identificado patrones relevantes.

En España, los colectivos que reciben más prejuicio en redes son personas procedentes de Marruecos y personas gitanas. Además, han observado que el lenguaje discriminatorio se vuelve más sofisticado y sutil para eludir sanciones, lo que sugiere que “los grupos xenófobos están bien asesorados” y buscan fórmulas que les permitan escapar de la detención, en un contexto donde el discurso de odio puede ser considerado un delito.

Estas conclusiones no son completamente nuevas, pero validan que los discursos discriminatorios mutan para adaptarse al marco legal y a la moderación de plataformas, complicando las labores de detección y sanción.

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