La Comisión Europea ha presentado este lunes sus propuestas para simplificar la ley europea contra la deforestación (EUDR, por sus siglas en inglés), cuya entrada en vigor ha sido aplazada ya hasta en dos ocasiones por presiones de países y las industrias afectadas.
Entre otros, ahora propone retirar de la lista de aplicación de la normativa el cuero y los neumáticos recauchutados, mientras que plantea introducir otros productos, como el café soluble.
A pesar de esta nueva excepción a una ley considerada un hito del Pacto Verde europeo —tan impulsado en el mandato anterior, como fuertemente atacado desde las elecciones europeas de 2024 que dieron más fuerza a los grupos de extrema derecha en el hemiciclo—, las organizaciones medioambientales han valorado positivamente la negativa de Bruselas a reabrir el texto de la ley.
La normativa, pionera en el mundo, ha estado sometida desde sus inicios a constantes presiones de la industria y muchos países para rebajar su impacto y retrasar su implementación, que finalmente empezará a aplicarse a partir de diciembre de este año.
“La Comisión no está reabriendo la EUDR”, han zanjado fuentes comunitarias sobre los pasos avanzados este lunes, que forman parte de la “cláusula de revisión” de la normativa pionera en los intentos mundiales de frenar la deforestación mundial.
Según han explicado, lo presentado ahora son “nuevas medidas de simplificación” para reducir la carga administrativa sobre todo de pequeñas y medianas empresas, tal como se acordó en diciembre del año pasado, “pero todo ello dentro de los límites de la legislación existente”.
Porque la “prioridad”, ahora, es garantizar la “estabilidad jurídica, la claridad y la previsibilidad”, explicaron en vísperas de la presentación de la revisión de este lunes. El plazo para que las partes interesadas —Estados y Parlamento Europeo— se pronuncien sobre las propuestas ahora lanzadas expira el 1 de junio.
El reglamento, adoptado en 2023, busca impedir que el consumo europeo, responsable de un 10% de la deforestación mundial, siga contribuyendo a la destrucción de bosques en terceros países.
Para ello, impone una serie de obligaciones para garantizar que las empresas que quieran vender en el mercado europeo siete productos considerados “clave” y sus derivados no hayan contribuido con su producción a la deforestación o degradación forestal en ningún lugar del mundo.
Esa lista inicial de siete productos eran el aceite de palma, el cacao, el café, el caucho, el ganado, la madera y la soja, así como sus derivados, entre otros, carne de vacuno, productos de cuero o de papel impreso, muebles, cosméticos o chocolate.
“El principal motor de la deforestación es la expansión de las tierras agrícolas vinculada a la producción de materias primas como el ganado, la madera, el cacao, la soja, el aceite de palma, el café y el caucho, así como algunos de sus productos derivados”, ha recordado Bruselas este lunes en su comunicado oficial.
Tras presiones de países y de diversos sectores, se acordó ya retirar el año pasado uno de los derivados inicialmente señalados, el papel impreso, de la lista, de la que ahora también se propone eliminar el cuero y los neumáticos recauchutados, así como “exenciones” entre otros para muestras de productos, algunos materiales de embalaje, productos usados y de segunda mano y residuos. Por el contrario, propone introducir en la lista el café soluble y ciertos derivados del aceite de palma.
Lo que más revuelo ha provocado es la decisión sobre el cuero. El lobby de la industria de la moda había presionado fuertemente para lograr sacar al cuero de la lista europea, como han recordado varias organizaciones medioambientales que han criticado la propuesta.
Según la Comisión, la exclusión del cuero y pieles de la lista de productos sometidos a la EUDR se debe, entre otros, a que, a pesar de que están vinculados con la deforestación, se ha detectado un riesgo de “desequilibrio”, puesto que los importadores de artículos de cuero transformados, como zapatos o bolsos, no entran dentro del ámbito de la normativa, mientras que los fabricantes de estos productos dentro de la UE sí lo están.
Este enfoque “fragmentado e incoherente” puede provocar “la deslocalización, en vez de la eliminación del riesgo de deforestación”, argumenta Bruselas. También indica que, en vista del “valor económico relativamente bajo de las pieles y los cueros de vacuno en comparación con la carne dentro de la producción ganadera global, los operadores económicos de la Unión tienen un margen de maniobra limitado para exigir la información necesaria para cumplir con el reglamento”.
Marcas de moda
“Abrir una laguna jurídica para complacer a las poderosas marcas de moda es inexcusable”, ha criticado Greenpeace, que recuerda que “la cadena de suministro del cuero sigue siendo un factor tan determinante en la destrucción de los bosques como lo era cuando se incluyó en la ley” en 2023.
“La decisión de excluir el cuero envía una señal preocupante de que los productos que suponen un riesgo para los bosques pueden quedar excluidos a pesar de sus evidentes costes medioambientales”, coincide WWF, para la que “cualquier nueva exclusión aumentaría los riesgos de deforestación, al tiempo que crearía un marco fragmentado que expondría a las empresas que gestionan complejas cadenas de suministro globales a una mayor incertidumbre jurídica y de mercado”.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!









