“En aquel tiempo Jesús y sus discípulos entraron a Cafarnaúm. Y Jesús empezó a enseñar en la sinagoga durante las asambleas del día sábado. Su manera de enseñar impresionaba mucho a la gente, porque hablaba como quien tiene autoridad, y no como los maestros de la Ley. Entró en aquella sinagoga un hombre que estaba en poder de un espíritu malo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé que tú eres el Santo de Dios.» Jesús le hizo frente con autoridad: «¡Cállate y sal de ese hombre!» El espíritu malo revolcó al hombre en el suelo y lanzó un grito tremendo, pero luego salió de él. El asombro de todos fue tan grande que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? Una doctrina nueva, y ¡con qué autoridad! Miren cómo da órdenes a los espíritus malos ¡y le obedecen!» Así fue como la fama de Jesús se extendió por todo el territorio de Galilea”.

Reflexión hecha por Luis Perdomo Animador Bíblico de la Diócesis de Ciudad Guayana. Venezuela

La Iglesia universal celebra hoy la fiesta entre otros santos en honor a la Beata Ana de los Ángeles Monteagudo, religiosa peruana, quien Nació en Arequipa el 26 de julio de 1602. Y murió el 10 de enero de 1686. Vivió con entusiasmo el ideal de Domingo de Guzmán y de Catalina de Siena. Con el tiempo llega a ser Maestra de novicias y Priora (1647). La obra de Ana de los Ángeles chocó con oposiciones tenaces. Tuvo altísima oración, esmerada perfección en las virtudes propias de la vida religiosa, serenidad y paciencia en los sufrimientos. Fue Beatificada en Arequipa por Juan Pablo II en 1985

Y la liturgia diaria, nos presenta al Evangelio de Nuestro Señor JESUCRISTO según San Marcos, capítulo 1, versos del 21 al 28. En el que se relata el inicio de la vida pública de JESÚS, en la localidad de Cafarnaúm. Su primera acción es la de enfrentarse con un endemoniado, considerado impuro por las autoridades judías, que fundamentaban su autoridad en la Ley, mientras que JESÚS la fundamenta en la Fuerza de Su Palabra. Sin dudas que hay una referencia muy marcada al “PRINCIPIO”, del Génesis, aludiendo a una novedad absoluta. Es como si la Creación se pusiera a caminar decididamente hacia la perfección de su Creador.

Y es a esa Perfección a la que alude este relato, juntando tres acciones en una: el asombro de la gente ante la enseñanza de JESÚS, la curación de un endemoniado y la fama del Maestro por realizar tales hechos. En efecto, oyéndole enseñar a la gente, se queda asombrada, porque JESÚS Hablaba y Actuaba con Autoridad, ya que a la enseñanza la adjunta al hecho de liberar a quien era víctima de una enfermedad causada por poderes malignos. Con este hecho el horizonte se abre luminoso para los excluidos, a quienes se les toma en cuenta de manera preponderante, por eso la fama del Nazareno se extiende por todas partes.

Es de hacer notar que, en el tiempo de JESÚS, había muchos maestro y eruditos que hacían sus interpretaciones particulares de las Sagradas Escrituras, con fundamentos doctrinales de maestros y doctores prestigiosos anteriores a ellos, pero el pueblo sencillo no podía validar esas doctrinas en su propia experiencia de vida, lo que les dificultaba su entendimiento. Por eso es que las enseñanzas de JESÚS, les reconforta, porque está tomada de la vida diaria de los agricultores, de los pescadores, amas de casa, pastores, etc.

Al confrontarnos con el texto, y ver lo novedoso que es la Palabra de JESÚS, ya que cada día que lo leemos y nos confrontamos con Ella, nos da una enseñanza Nueva, así sea el mismo texto que ya hayamos leído anteriormente. Y será por eso que el Maestro desconcierta a sus interlocutores de ayer y de hoy, porque nos sentimos parte de las vivencias que allí se desarrollan, es decir, las limitaciones los errores, los pecados, las exclusiones, los egoísmos, de parte nuestra, y la Pedagogía llena de Misericordia por parte de JESÚS, que, con ejemplos de la vida cotidiana, nos invita a una constante Conversión, para cambiar nuestra manera de relacionarnos con nuestros semejantes.

Por eso es que todavía hoy después de dos mil y tantos años, y a pesar de que vivimos en una sociedad muy distinta a los contemporáneos de JESÚS, Sus Enseñanzas siguen teniendo vigencias, porque son un Programa de vida para todos aquellos que todos los días clamamos a DIOS por el cese de esta amenaza a la vida que estamos experimentando. Y que, si tenemos Fe y ponemos en práctica Su Enseñanza, tendremos la Autoridad de JESÚS, para expulsar de nuestras vidas personales y comunitarias todos esos espíritus inmundos que amenazan nuestras vidas y la convivencia ciudadana.

De allí que hoy sea el día para preguntarnos: ¿En qué se fundamenta nuestro testimonio de vida cristiana? ¿En las palabras, en las normas, en los ritos, en las ceremonias, en las costumbres o en una vida auténtica que se traduce en la praxis de solidaridad, justicia y fraternidad, en medio de nuestro mundo “endemoniado” por la violencia, la corrupción y la opresión?

Señor JESÚS, Revísteme con la Autoridad de Tu Palabra, para hacer realidad Tu Mandato de ser solidarios, justos y fraternos, en medio de un mundo postrado ante los poderes fácticos del mal expresados a través de la violencia, la corrupción, la opresión y la indiferencia.

Amén