La participación de la inteligencia artificial generativa en el aula ha despertado inquietud y preocupación en muchos docentes. La posibilidad del plagio y la pérdida de la honestidad académica hace que el profesorado cuestione sus métodos de evaluación; si un ensayo puede generarse en segundos, surge la duda: ¿en qué momento el estudiante aprende a pensar y a producir desde su propio conocimiento?
Sin embargo, esta preocupación debe conducirnos a repensar cómo presentamos la información y cómo evaluamos, evitando la prohibición de la IA, dado que ya forma parte de los recursos disponibles. Por ello, es imperativo que los docentes fomentemos una reflexión profunda sobre los valores y dispongamos las condiciones para que el acto de aprender sea consciente.
Para afrontar esta nueva realidad, planteo las siguientes consideraciones fundamentales:
Cualquier información generada por IA debe ser citada: Debemos enseñar a nuestros estudiantes que, si se cita correctamente, el uso de la IA no se considera plagio. Tiene la misma relevancia que citar una página web, un artículo o un libro.
Fomentar el pensamiento crítico frente a la tecnología: Es vital mostrarles que la IA puede «alucinar», cometer errores y tener sesgos. El estudiante tiene un rol crucial en la curación del contenido: debe revisar críticamente la información, cuestionarla, complementarla y mejorar lo que la tecnología propone. Para ello, se deben propiciar los espacios en clase.
Documentar el proceso sobre el producto: La mejor forma de que los estudiantes usen la IA con honestidad es hacerlos reflexionar sobre su proceso. Participar activamente en la construcción de borradores, organizadores gráficos, reflexiones orales y proyectos contextualizados permite desviar la atención del «producto final perfecto» y centrar los esfuerzos en el aprendizaje real.
Como docentes innovadores, buscamos que los estudiantes potencien sus habilidades con la tecnología, haciéndolos más eficientes, pero al mismo tiempo más críticos y reflexivos.
La invitación es a que, como educadores, hablemos sobre IA y ética; más allá de prohibirla, debemos conducirlos a usarla con criterio. Por supuesto, el primero que debe formarse es el educador, ya que al interactuar con estas herramientas se potencia el proceso de enseñanza.
Un ejercicio práctico: En la próxima clase, recomienda a tus estudiantes que consulten el contenido a trabajar con una IA y lleven esa información al aula. Una vez allí, pídeles que construyan en equipo un mapa conceptual a partir del material traído.
De esa manera, elevas la intencionalidad de tu clase hacia la lectura, la reflexión y el análisis. Finalmente, realiza un intercambio oral sobre los hallazgos. Te sorprenderás del nivel de tus estudiantes y los acompañarás a usar la inteligencia artificial adecuadamente.
Invitación para los docentes: Si estás interesado en participar, llena este formulario (https://forms.gle/wFfUHfhJdURvzLe87).
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