Evangelio del Día. Lucas 19,45-48

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«Aquel día Jesús entró en el recinto del Templo y comenzó a expulsar a los comerciantes que estaban allí actuando. Les declaró: «Dios dice en la Escritura: Mi casa será casa de oración. Pero ustedes la han convertido en un refugio de ladrones.» Jesús enseñaba todos los días en el Templo. Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley buscaban el modo de acabar con él, al igual que las autoridades de los judíos, pero no sabían qué hacer, pues todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras».             

  Reflexión: Por el Servicio de Animación Bíblica de la Diócesis de Ciudad Guayana. Responsable: Luis Perdomo.

 La Iglesia Universal celebra hoy la fiesta, entre otros santos, en honor a nuestra querida Madre María, bajo la advocación a la Divina Providencia, Patrona de Puerto Rico, esta es una advocación mariana de la Iglesia católica que se originó en Italia en el siglo XIII.   Y al ser nombrado obispo de Puerto Rico el catalán Gil Esteve y Tomás, trajo consigo a Puerto Rico esta devoción que conociera en sus años de seminarista. El Papa Pablo VI declaró a Nuestra Señora de la Divina Providencia, como patrona principal de la isla de Puerto Rico mediante un decreto firmado el 19 de noviembre de 1969.

Y la liturgia diaria, nos presenta al Evangelio de Nuestro Señor JESUCRISTO según San Lucas, capítulo 19, del verso 45 al verso 48. En el que se relata el final del gran viaje a Jerusalén, que Lucas presenta como una temática existencial de la actividad misionera de JESÚS. Con la entrada al Templo, una de las grandes instituciones del pueblo de Israel. JESÚS, siente la necesidad de purificarlo, ya que siendo el Templo el centro de toda la actividad social, política y religiosa de la ciudad sobre la que había llorado, sus dirigentes habían desviado el objetivo para lo cual había sido edificado, y en vez de ser casa de oración, era casa de perversión.

La acción de JESÚS, descrita por Lucas, recuerda un texto del profeta Zacarías, quien se pone a echar a los vendedores que habían transformado el lugar de la presencia de DIOS, en un mercado, «en una cueva de ladrones». Por eso es que, JESÚS toma posesión de la casa de su PADRE y en vez de aquellos productos vendidos para el sacrificio, ofrece como verdadero alimento su enseñanza, anunciando su propio Kerigma como vía de expiación de culpa y de relacionarse con el PADRE.

 Muy pertinente es recordar que los tres Evangelistas sinópticos hacen mención de  este relato al que se le ha dado el título de «la purificación del Templo», y el Evangelista Juan también lo presenta en su narrativa. Pero mientras que los sinópticos lo presentan al final del Ministerio de JESÚS, Juan lo hace al inicio, como para decir que el Ministerio de JESÚS, que es una novedad, comienza con la Purificación del Templo, lugar de Encuentro entre DIOS y del pueblo de Israel,

  Al confrontar este texto con nuestras vidas, tanto personal como comunitaria, vemos que la Palabra se actualiza, para desenmascarar cada una de las desviaciones que se nos presentan en muchas de nuestras comunidades cristianas, que, al estar conformadas por seres humanas, se da lugar a que afloren las debilidades de la carne, que nos alejan del Ser y el Hacer de Nuestro Señor JESUCRISTO. Y nos confronta porque muchos de nosotros hemos asumido la actividad pastoral como un medio de lucro, sin tener en cuenta que «lo que se nos ha dado gratis, tenemos que darlo gratis».

Por eso es que el texto nos ayuda a descubrir la dimensión profética del seguimiento de JESÚS, que exige a cada uno de sus discípulos leer la vida eclesial desde la perspectiva de DIOS, denunciando todo tipo de idolatría cultual, combatiendo el germen de los negociantes que privatizan la Palabra de DIOS y que mercantilizan la Fe de la gente.

 Teniendo claro que, la Novedad del Reino que Anuncia JESÚS, restablece la comunicación directa entre DIOS y la humanidad, propone una experiencia religiosa entre amigos, no entre amos y esclavos, lo que nos lleva a vivir una auténtica fraternidad, considerándonos todos hermanos y teniendo a DIOS como Padre. Y orienta la práctica ritual y misionera desde la clave del AMOR y la JUSTICIA. De allí que hoy sea el día para preguntarnos: ¿De qué manera he asumido mi actividad misionera: cómo una ofrenda a DIOS o cómo una actividad mercantil para mí lucro personal?

 Señor JESÚS, Ayúdanos a alejar de nuestras casas de oración toda intención de querer establecer en la acción pastoral, tanto en la relación con nuestros hermanos, como en la relación con nuestro Creador un mero vínculo comercial. Amén.

Luis Perdomo