El proceso judicial contra el reconocido cantante Julio Iglesias ha dado un giro significativo tras la reciente comparecencia de su exfotógrafo personal. El profesional ratificó ante la justicia española las denuncias que vinculan al intérprete con presuntos delitos de trata de seres humanos, servidumbre y abusos sexuales.
Por supuesto, esta declaración ha sido incorporada de inmediato al expediente por la fiscalía, otorgando un sustento crucial a los relatos de las víctimas.
El fin del cerco de impunidad
Durante una entrevista en el programa Y ahora Sonsoles, el testigo manifestó su total respaldo a las denunciantes, a quienes describió como personas humildes con graves necesidades económicas que fueron víctimas de maltratos.
El exfotógrafo, quien trabajó para el músico en 1982 y retomó el contacto en el año 2000, señaló que las demandas no habían prosperado anteriormente en la República Dominicana debido al inmenso poder político y social que el artista ostenta en Centroamérica.
Ante este escenario de supuesta impunidad, la organización Women’s Link Worldwide decidió trasladar la representación legal de las exempleadas a los tribunales españoles.
Asimismo, la acusación formal detalla un régimen de trabajo forzado y servidumbre, incluyendo cargos por acoso sexual, agresión y lesiones físicas contra el personal doméstico.
Una vida familiar bajo sospecha
Más allá de lo laboral, el testimonio pone en duda la imagen pública del entorno íntimo del cantante. Según el exfotógrafo, el matrimonio entre Iglesias y Miranda Rijnsburger funciona meramente como una pantalla.
El relato asegura que la pareja reside en viviendas separadas: el vocalista permanece la mayor parte del tiempo solo en sus mansiones de Punta Cana o Bahamas, mientras que su esposa se establece habitualmente entre Europa y Estados Unidos, manteniendo una relación distante con sus cinco hijos comunes.
Polarización y estrategia de defensa
Finalmente, la investigación de los diarios elDiario.es y Univisión Noticias sobre los hechos de 2021 crearon una división en el círculo cercano del artista de 82 años.
Mientras figuras como Isabel Díaz Ayuso y Mónica Gonzaga han expresado su apoyo público al intérprete, el exfotógrafo insiste en que toda la información negativa sobre la figura del ídolo debe salir a la luz.
Por su parte, Julio Iglesias rompió su hermetismo a través de la revista ¡HOLA!, donde afirmó que, aunque todavía no es el momento de hablar públicamente, lo hará pronto una vez que consolide una estrategia legal sólida para su defensa ante las graves acusaciones que enfrenta.
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