Imagen de algunos de los corales estudiados en las Islas Galápagos. Foto cedida por Greg Asner

Un nuevo análisis de corales milenarios de las islas Galápagos (Ecuador) lo confirma: el cambio climático está amplificando el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur, que hoy es un 37 % más intenso que en la era preindustrial, según un estudio de investigadores británicos y estadounidenses recogido en la revista Science.

Este fenómeno climático natural ocurre cuando las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental se calientan intensamente e interactúan de forma anómala con la atmósfera, lo que altera los patrones del clima en todo el planeta.

El Niño agudiza sequías, inundaciones, incendios forestales o episodios de blanqueamiento coralino; y tiene importantes impactos en la agricultura y la salud pública.

En las últimas décadas se han producido varios fenómenos de El Niño de una intensidad inusual, con un calentamiento que se extiende por gran parte del Pacífico tropical. 

Sin embargo, debido a la escasez de datos y a la gran variabilidad natural del fenómeno, ha resultado difícil determinar si su severidad está provocada por el calentamiento de origen humano.

La respuesta está en los corales

Para constatarlo, los autores del estudio han recurrido a modelos paleoclimáticos de alta resolución; concretamente, han reconstruido las temperaturas de la superficie del mar de los últimos 1.000 años utilizando mediciones geoquímicas obtenidas a partir de corales de las islas Galápagos, tanto modernos como fosilizados.

Dado que las Galápagos se encuentran en el centro de la región afectada por El Niño, en el Pacífico oriental, la composición química de sus corales ofrece un registro sensible de los cambios de temperatura oceánica relacionados con el fenómeno.

Los corales crecen entre uno y dos centímetros al año mediante la secreción de capas de carbonato cálcico. Y la composición química de estas capas proporciona un registro de la temperatura del agua del mar en la que crecieron.

Los investigadores comprobaron si los cambios observados podían explicarse por la variabilidad natural comparándolos con simulaciones climáticas preindustriales (antes del año 1850 aproximadamente) de 12 modelos climáticos.

Anomalía de 40 años

Los resultados muestran que la variabilidad de El Niño ha aumentado considerablemente a la par que el calentamiento global y que el incremento más acusado se ha producido en los últimos 40 años.

La variabilidad moderna es, concretamente, un 36,5 % mayor que durante la era preindustrial, debido en gran medida a que los fenómenos de El Niño son más frecuentes e intensos.

«No hemos observado ningún momento en el pasado en el que los eventos de El Niño fueran tan intensos como lo son hoy en día. Desde hace 40 años la severidad del fenómeno no es normal comparada con los últimos mil años», señala la autora principal, Julia Cole, directora del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Míchigan.

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