Los fetiches sexuales se refieren a la preferencia de las personas por ciertos elementos u objetos que complementan la experiencia del encuentro sexual para alguien. Es decir, este tipo de preferencias aumentan el placer y en algunos casos, incluso son necesarios para el gozo de las personas involucradas.

Y es que algunos fetiches sexuales se pueden llegar a convertir en fijaciones, haciendo casi imposible para alguien el encontrar placer si no está presente uno de estos elementos o escenarios necesarios para producir excitación en alguien.

Sin embargo, también existen fetiches en niveles menos extremos, y se trata simplemente de elementos que aumentan el placer, aunque no sean imprescindibles. Muchos de estos casos incluso son fetiches bastante comunes entre los hombres.

El concepto de fetichismo sexual fue creado por el psicólogo Sigmund Freud, quien decía que se trataba de una parafilia (presencia frecuente de alguna fantasía sexual), y él lo definía como el tener alguna parte del cuerpo humano, una prenda o cualquier objeto como estímulo sexual que provoca deseo y excitación.

Por ejemplo, algunos objetos clásicos de fetiche son lencería, calzado (retifismo), los zapatos de tacón alto (altocalcifilia) o partes del cuerpo como los pies (podofilia).

Algunos fetiches sexuales más comunes son:

  • Juguetes sexuales: Incluir algo de diversión extra al sexo con juguetes como vibradores. Y sí, los hombres también deben tener vibradores.
  • Tríos: Una fantasía clásica para muchas personas, ya sea con dos hombres, dos mujeres, o cualquier posibilidad.
  • Cuero y látex: Estos materiales generan placer en algunas personas, por eso muchas veces la ropa erótica contiene cuero, por ejemplo.
  • Disfraces: Una fantasía o fetiche común en muchas personas también es el uso de disfraces como uniformes escolares o de ciertas profesiones como policía o doctor, que se han sexualizado en la imaginación colectiva. Suele acompañarse de juego de roles.
  • Humillación: Cuidado con no sobrepasar los límites aquí, pero una dosis consentida de humillación es un fetiche bastante recurrente.
  • Partes del cuerpo: Pies, hombros, manos, senos, etc. Todos tenemos alguna parte del cuerpo que nos gusta en particular y para algunos, esto llega al nivel de una fijación.
  • Urofilia: Parafilia en la cual la excitación sexual se produce al ver a una persona que orina, al ser orinado por otra persona o también, aunque más raramente, introduciendo objetos en la uretra.
  • Tricofilia: Obsesión por el cabello.
  • Estigmatofilia: Atracción por tatuajes, piercings y cicatrices. 

Aunque estos son algunos de los fetiches más comunes, lo cierto es que existen varios otros que escapan un tanto a la concepción general que se tiene. No necesariamente están mal o son incorrectos, pero son menos comunes que los anteriores. Aquí te contamos de algunos ejemplos:

  • Somnofilia: Se llama así cuando las personas obtienen excitación de tener encuentros sexuales con personas que están dormidas.
  • Necrofilia: Atracción sexual por la muerte.
  • Clismafilia: Placer con la introducción de líquidos por el ano.
  • Coprofilia: Placer provocado al manipular, tocar u oler los excrementos.
  • Acomoclitismo: Fetiche por la depilación genital. Esta preferencia suele asociarse a una idea del cuerpo más infantilizada. 
  • Barosmia: Atracción por el olor.
  • Salofilia: Especial placer provocado por la saliva y los fluidos corporales.

Importante: 

En general, los fetiches sexuales son inocuos, siempre y cuando no dañen a terceras personas y se practiquen siempre con consentimiento. Recuerda que cualquier práctica sexual (incluso quitarse el condón) que se realiza sin consentimiento mutuo es considerada abuso.

Por eso, si practicas o sientes atracción por cualquiera de estos fetiches sexuales, asegúrate de practicarlos con personas que también sientan placer y estén interesadas en ellos y nunca impongas tus preferencias por encima de las de las demás personas o de su comodidad.