
El Ejército de Guatemala reforzó de manera urgente su presencia en la frontera con Honduras luego de repeler una violenta incursión de hombres armados procedentes del país vecino. El ataque, registrado en el caserío San José Las Lágrimas, una zona rural del municipio de Esquipulas (Chiquimula), dejó como saldo un campesino fallecido y una docena de residencias completamente destruidas. Ante la gravedad de los hechos, las fuerzas armadas intensificaron los patrullajes a pie, en motocicletas y establecieron puestos de control fijos, brindando además atención médica primaria a los pobladores afectados por crisis nerviosas.
El drama del desalojo forzoso
Testigos del ataque relataron los momentos de terror vividos cuando los agresores irrumpieron en la comunidad. Juaquina García, una de las afectadas, narró cómo fue obligada a huir junto a sus seis hijas bajo amenazas de muerte por parte de sujetos que buscaban posicionarse del territorio. La denunciante confirmó que su hogar quedó reducido a escombros a causa de la acción del grupo armado, describiendo el éxodo de los vecinos como una situación de extrema vulnerabilidad donde vieron de cerca el peligro inminente.

Versión oficial vincula el ataque al narcotráfico
Para contener la situación y estabilizar el área de forma permanente, el Ministerio de la Defensa Nacional movilizó soldados de infantería y miembros de las fuerzas especiales ‘kaibiles’. El presidente de la República, Bernardo Arévalo de León, detalló en rueda de prensa que una columna compuesta por aproximadamente 20 vehículos agrícolas penetró ilegalmente en territorio guatemalteco disparando contra la localidad, siendo repelida por las fuerzas de seguridad. El mandatario fue enfático al señalar que este brote de violencia en las regiones limítrofes responde a dinámicas delictivas ligadas al narcotráfico transnacional.
Disputa histórica por la propiedad agraria
Pese a la postura del Ejecutivo, representantes del Consejo Comunitario de Desarrollo de la localidad sostienen una versión distinta y afirman que el trasfondo real es un conflicto histórico por la tenencia de tierras que se arrastra desde 1980. Los lugareños explicaron que la finca afectada abarca 12 caballerías administradas originalmente por el Ministerio de la Defensa, las cuales están en proceso de adjudicación a través del Fondo de Tierras. Según los líderes comunitarios, los campesinos mantienen la posesión legítima sembrando rubros básicos desde 2007.
Clamor por una resolución judicial definitiva
Frente a este escenario de violencia, las autoridades locales hicieron un llamado público al presidente Arévalo para que intervenga ante los tribunales de Chiquimula que tutelan el caso. La comunidad denuncia que una familia particular intenta reclamar la propiedad de los terrenos mediante titulaciones supletorias dudosas, por lo que exigen una resolución judicial final que ampare los derechos de los productores locales y evite nuevas agresiones civiles armadas bajo el pretexto de litigios vecinales.
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