Antes y después de la Piedra de la Virgen, la carretera se ha convertido en un fango que perjudica el libre tránsito automotor

El paso vehicular por la Troncal 10, la principal arteria vial que conecta al estado Bolívar con la frontera de la República Federativa de Brasil, se encuentra al borde del colapso total. Usuarios, turistas y transportistas denunciaron que el tramo adyacente al icónico monumento natural de la «Piedra de la Virgen» se ha transformado en un auténtico pantano, donde la capa asfáltica fue sustituida por densas capas de lodo, enormes lagunas de agua y cráteres que imposibilitan el tráfico regular.

El mayor foco de peligro se ubica en el sentido El Dorado – Gran Sabana. En esta zona montañosa, el agua que desciende de los acantilados de la serranía no cuenta con canales ni cunetas de drenaje operativas. Como consecuencia, el flujo hídrico corre libremente sobre la calzada, saturando el terreno y socavando las bases de la carretera hasta destruir por completo el pavimento preexistente.

Rutas destruidas y ausencia de mantenimiento

Conductores de carga pesada que cubren la ruta de abastecimiento internacional hacia Santa Elena de Uairén reportaron que las condiciones de abandono no son exclusivas de la zona montañosa. El deterioro severo comienza desde la salida de la población de Tumeremo, municipio Sifontes, extendiéndose de manera crítica por el Kilómetro 88, El Dorado y la subida hacia la vertiente del parque nacional.

A pesar de tratarse de un corredor internacional estratégico, los trabajadores de las líneas de transporte por puesto que operan en las rutas del sur afirman que ni el Ministerio de Transporte ni la Gobernación del Estado Bolívar mantienen cuadrillas activas o planes de bacheo y pavimentación en el sector.

Además del asfalto destruido, los choferes alertaron sobre la desaparición absoluta de la señalización vertical y el rayado reflectivo, una situación que convierte la conducción nocturna en una maniobra de altísimo riesgo debido a la espesa neblina de la zona.

Incremento de accidentes y pérdidas económicas

El colapso de la vialidad ha disparado la tasa de siniestros viales en los últimos meses. Choferes que viajan con frecuencia desde Upata, municipio Piar, hacia las zonas mineras indicaron que los accidentes son cotidianos, teniendo como víctimas principales a los conductores de motocicletas, quienes caen en las imperfecciones ocultas bajo las lagunas de agua.

Para las unidades de transporte masivo y camiones articulados, el estado de la vía se traduce en costosas pérdidas mecánicas asociadas a la rotura de trenes delanteros, ballestas y neumáticos destruidos, lo que ralentiza el traslado de mercancías esenciales.

Impacto en el comercio bilateral

La Troncal 10 es el único canal terrestre que permite el flujo de importaciones de alimentos, medicinas y productos industriales desde el norte de Brasil hacia el oriente y centro de Venezuela. Del mismo modo, representa la vía de acceso para el turismo internacional que busca ingresar a los paisajes de la Gran Sabana y Canaima.

Ante el aislamiento técnico latente, gremios de transporte y habitantes de los pueblos del sur exhortan al Gobierno nacional y a las autoridades regionales a ejecutar de manera inmediata un proyecto macro de rehabilitación vial que devuelva la transitabilidad, seguridad y soberanía económica a este crucial paso fronterizo.

 

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