La magia del proceso

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El proceso es esa etapa que asemejo con las más grandes batallas, esas en donde todos somos superhéroes intentando vencer al enemigo, salvar el mundo y continuar viviendo en sana paz.

En esa etapa la vida nos golpea, nos tumba, por momentos nos derrota y muchas veces hacemos el intento por levantarnos pero no encontramos la fuerza que necesitamos para apalancarnos y seguir.

Nuestra mente en vez de jugar a favor, juega en contra y no solo tenemos al monstruo externo queriendo pulverizarnos, sino también al monstruo interno depositando dosis de veneno a través de pensamientos tóxicos que destruyen la capacidad de creer y confiar en ti, en otros y en nuestros procesos, que son totalmente distintos a los de los otros.

Esa falta de confianza nos quita la energía, la fuerza y el ánimo de luchar ¿Para qué luchar si no hay modo de ganar? Eso es lo que nuestra vocecita interna nos quiere hacer creer, apoyándose del pesimismo y dejando ese sabor de derrota, así todavía no lo hayamos intentado.

Esto que te describo lo he sentido miles de veces y lo sigo sintiendo cuando de forma inevitable e imperceptible mi mente sigue intentando sabotearme.

Y es que queremos saltar a la meta y lograr el resultado sin tener que vivir el proceso y darnos el permiso de transformarnos a través de él, porque sin duda quien da el primer paso, va cambiando mientras camina.

Y si yo te dijera que las metas no existen, ¿como sería tu recorrido? Quizás lo disfrutarás más sin mirar tanto hacia adelante o hacia atrás.

Y no, las metas no existen, porque al llegar a un destino, inevitablemente debes continuar; y es que siempre estamos en proceso, en proceso de reconocernos, de aceptarnos, de alentarnos, de superarnos y convencernos de que somos capaces, que somos valiosos y que lo lograremos.

«Creer que hemos llegado, ese es el problema, creer que hemos llegado».

Siempre estamos en medio del proceso, entenderlo es comprender que en todo momento habrá algo que superar y que no hay resultado perfecto, sin un proceso lleno de imperfecciones.

Para levantarse, es necesario caerse.

Para sanar una herida, es necesario tocarla y hasta rasparla.

Para armarse, es necesario romperse.

Para superarse, es necesario reconocer que este camino apenas empieza.

Así que no queda más que confiar:

-En la vida y en sus procesos, que terminan solo con la muerte y esto tampoco lo hemos podido comprobar.

-En el plan divino que cada uno tiene en la faz de la tierra, y…

-En Dios, que jamás deposita un sueño en tu mente si no creyese que eres capaz de conquistarlo.

No todo siempre será perfecto, no todo siempre saldrá como quieres pero todo siempre podrá repararse, armarse, sanarse y reconstruirse, mientras estés vivo siempre tendrás la oportunidad de empezar una vez más y hacerlo diferente…

Ten presente siempre esto ‘hazlo una vez más’
Ama una vez más
Entrégate una vez más
Empieza una vez más

Y así ya habrás ganado la batalla.

Confía en la magia del proceso y en quien te transformará.

Hoy es un gran día para aceptar y comprender que todo lo que vives hoy es parte del proceso que has elegido vivir para evolucionar, toma el aprendizaje y continua.

Con amor

Coach Bárbara Ortega

@coachbarbaraortega