Viena.- Dos invasiones, dos épocas distintas, pero el mismo horror y sufrimiento para la población. El Museo Albertina de Viena ofrece un diálogo entre grabados de Goya sobre la invasión napoleónica de España y fotos de Mykhaylo Palinchak sobre la agresión rusa a Ucrania.

«Los desastres de la guerra: Goya y el presente», ofrece desde hoy y hasta el 21 de agosto una mirada sobre el conflicto de Ucrania de la mano del pintor español.

Palinchak emplea la fotografía para contar la historia de su país, tal como Francisco de Goya (1746-1828) hizo para reflejar los estragos de la Guerra de la Independencia (1808-1814) en España.

«Goya se centró mucho en lo que les sucedía a los civiles, que eran las verdaderas víctimas, registró la crueldad, la guerra y la hambruna», explicó en la inauguración Klaus Albrech Schröder, el director del Museo Albertina.

Un total de 40 fotografías de Mykhaylo Palinchak (1985) se exhiben junto a los grabados de Goya para ofrecer esta visión sobre las consecuencias y la brutalidad de los acontecimientos bélicos.

GUERRA, PASADO Y PRESENTE

«Goya observó las atrocidades que cometieron tanto los españoles como los franceses y se dio cuenta de que la guerra es lo peor de la humanidad», remarcó Schröder.

Aunque el director del Museo Albertina reconoce no saber si este diálogo entre Goya y Palinchak «funciona codo con codo», asegura que sirve como una «advertencia para pensar en que debemos hacer todo lo posible para detener la guerra».

«La crítica de Goya se dirige generalmente contra la locura de la guerra y sus consecuencias. Nunca un artista ha expresado esto de una manera tan impresionante», subrayan desde el museo.

En cuanto a las fotografías de Palinchak, éstas se exponen sin ningún comentario ni aclaración para poner el énfasis en cómo esta brutalidad sucede «en cualquier momento y en cualquier lugar en Ucrania».

DE LA FOTOGRAFÍA CALLEJERA A LA DE GUERRA

Ante la invasión rusa de Ucrania, el pasado 24 de febrero, Mykhaylo Palinchak cambió la fotografía callejera por la de guerra.

«Nunca consideré ni quise ser fotógrafo de guerra, pero el conflicto llegó a mi ciudad y no tuve más opciones que documentar lo que sucedía en mis calles, en mi ciudad, en mi país y a mi gente», cuenta Palinchak.

Familias que huyen del terror, edificios bombardeados, parejas que combaten juntas y cuerpos que yacen entre los escombros son algunos de los motivos registrados por el fotógrafo ucraniano.

«Después de todo esto no sé cómo volver a la fotografía que hacía antes, la fotografía callejera. Es un tipo de trauma con el que tendremos que vivir», declaró.

LA BARBARIE EN IMÁGENES

Según el fotógrafo, la masacre de Bucha, los bombardeos en ciudades como Kiev o Irpin, así como la huida de ucranianos que expone el Museo Albertina no son «ni un 1 % de lo que sucede en Ucrania».

«Estas son las imágenes de personas que luchan y huyen, de personas que han sido asesinadas, mutiladas, violadas y torturadas», detalló el escritor e historiador austríaco Doron Rabinovici en la inauguración.

Para Yevhenii Tsymabaliuk, representante de Ucrania ante las organizaciones internacionales en Viena, «todas y cada una de las instantáneas de Mykhaylo Palinchak lloran sobre el desastre humano».

«Prefiero que esta exposición no se esté haciendo, prefiero que estas fotos no sean tomadas por mí para así no ver que estas cosas pasan en mi país y a mi gente», sostuvo Palinchak.

En esta línea, Tsymabaliuk concluyó que «no hay lugar para la guerra en el siglo XXI» y que corresponde a toda la comunidad internacional detenerla.

Marina Sera EFE