Maduro
AME1993. NUEVA YORK (ESTADOS UNIDOS), 22/07/2026.- Fotografía de un dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg donde aparece el abogado Barry pollack (atrás); el depuesto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (i); la abogada Anna Estevano (c-i); el abogado Mark Donnelly (c-d) y Cilia Flores asistiendo a una audiencia este miércoles, en Nueva York (Estados Unidos). EFE/ Jane Rosenberg

La estrategia de defensa de Nicolás Maduro y Cilia Flores dará un paso decisivo el próximo 17 de noviembre, cuando su equipo legal presente argumentos orales en el tribunal del Distrito Sur de Nueva York para solicitar la inmunidad diplomática de ambos acusados.

El abogado principal de Maduro, Barry Pollack —reconocido por haber representado a Julian Assange—, sostendrá que el proceso carece de validez legal debido a que, al momento de su detención, sus representados ejercían las funciones de jefe de Estado y primera dama, respectivamente.

Con este argumento, la defensa busca invalidar la causa antes de que el tribunal evalúe el grueso de las pruebas recabadas por la Fiscalía.

Condicionar fecha del juicio

El planteamiento de la defensa busca condicionar directamente el calendario fijado por el juez federal Alvin Hellerstein, de 92 años, quien propuso fijar la fecha tentativa de inicio del juicio para el 1 de junio de 2027.

La estrategia planteada dividirá el proceso de mociones en dos bloques: si el tribunal desestima el recurso de inmunidad en esta primera etapa, el caso avanzará hacia la revisión de las pruebas clasificadas recopiladas durante la investigación.

Para ello, el juez otorgó al Ministerio Público un plazo límite hasta el 15 de noviembre con el fin de consolidar la evidencia con la que sustentará las acusaciones.

Durante la breve audiencia —que duró menos de 20 minutos—, tanto Maduro como Flores mostraron una apariencia física notablemente mejorada en comparación con sus comparecencias anteriores. Vestido con el uniforme caqui reglamentario, el político venezolano se presentó visiblemente más delgado, pero con paso firme, dejando atrás la cojera observada en vistas previas, mientras que Flores lució un aspecto cuidado.

Ambos procesados mantuvieron una postura atenta; de hecho, Maduro tomó notas constantes y, al finalizar la sesión, contó con la intervención directa del juez Hellerstein, quien ordenó a los custodios permitirle conversar varios minutos con su equipo legal antes de ser retirado de la sala.

Por su parte, la conducción del proceso estuvo a cargo del juez Hellerstein, un experimentado magistrado nombrado durante la administración de Bill Clinton en 1998 y especialista en crimen organizado, quien durante la audiencia volvió a mostrar signos de fatiga y dificultades para proyectar la voz.

Tras declararse «no culpables» el pasado 5 de enero, la pareja enfrenta cargos de gran envergadura: Maduro está acusado de conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína, mientras que sobre Flores pesan cargos por delitos vinculados al tráfico de drogas y posesión de armas.

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