Foto de archivo del presidente de Iran, Masoud Pezeshkian, en un acto de la Guardia Revolucionaria el 1 de enero de 2026. EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó este sábado que Irán afronta una “guerra total” y advirtió de que las presiones derivadas del conflicto están agravando los problemas económicos del país. “El proceso al que nos enfrentamos es una guerra total. Por eso, todos deben ayudar y debemos unirnos para resolver los problemas”, afirmó Pezeshkian durante una rueda de prensa con medios locales.

El mandatario aseguró que su principal preocupación en las actuales condiciones de “ni guerra ni paz” son “las condiciones de vida y la situación económica de la población”. En ese sentido, enfatizó: “Hemos puesto todo nuestro empeño, tanto antes como después de la guerra, en resolver los problemas económicos y de subsistencia de la población”.

Deterioro financiero y fallas estructurales

Pezeshkian reconoció el progresivo deterioro económico del país y calificó como “absolutamente inaceptable” el nivel de encarecimiento de los precios, señalando que desde su toma de posesión, el 30 de julio de 2024, su administración ha debido gestionar emergencias diarias.

El mandatario explicó que el panorama se ha complicado por la combinación de las acciones bélicas y los graves desequilibrios preexistentes en sectores clave como el suministro de agua, electricidad, gas y petróleo, así como en el medioambiente, la administración pública y el sistema bancario. A juicio de Pezeshkian, Estados Unidos y el régimen israelí calcularon que estas debilidades facilitarían un ataque orientado a desestabilizar la República Islámica.

Llamado a la cohesión interna

Durante su intervención, el jefe de Estado defendió la necesidad de preservar la cohesión interna ante las tensiones militares. Advirtió que Washington y Tel Aviv son conscientes de que una guerra convencional no basta para someter a la nación: “Ya no se puede someter a un país y obligarlo a aceptar determinadas exigencias mediante la guerra y los misiles, pero sí se puede conseguir mediante las diferencias, la división y los conflictos internos”.

Por ello, Pezeshkian pidió a los medios de comunicación evitar que se profundicen las fracturas políticas y sociales, transcurridos seis meses de las manifestaciones antigubernamentales de enero, que exigieron cambios en el sistema político y fueron sofocadas con un saldo de 3.117 muertos —según datos oficiales— o más de 7.000 fallecidos, de acuerdo con balances de ONGs como HRANA.

Impacto acumulado de las operaciones bélicas

El escenario de confrontación abierta se mantiene desde el 28 de febrero, fecha en que Israel y Estados Unidos iniciaron una serie de bombardeos sobre territorio iraní. La ofensiva ha causado severos daños en infraestructuras militares, civiles, complejos industriales y plantas petroquímicas, dejando un saldo que supera las 3.400 víctimas mortales según los registros oficiales de Teherán.

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