“En aquel tiempo Jesús se retiró con sus discípulos a orillas del lago y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán y de las tierras de Tiro y de Sidón, muchísima gente venía a verlo con sólo oír todo lo que hacía. Jesús mandó a sus discípulos que tuvieran lista una barca, para que toda aquella gente no lo atropellase. Pues al verlo sanar a tantos, todas las personas que sufrían de algún mal se le echaban encima para tocarlo. Incluso los espíritus malos, apenas lo veían, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.» Pero él no quería que lo dieran a conocer, y los hacía callar”.

Reflexión hecha por Luis Perdomo Animador Bíblico de la Diócesis de Ciudad Guayana. Venezuela

La Iglesia Universal celebra hoy la fiesta, entre otros santos, en honor a los Santos Mario y Marta. Según la tradición Mario llegó con su esposa Marta y sus dos hijos: Andifaz y Ábaco desde Persia a la costa italiana en el año 207. Allí les toca enfrentarse a la cruel persecución sufrida por los cristianos, donde mueren dando testimonio de su fe. Este testimonio, real y sincero, los hacen pasar a la historia hagiográfica de martirologio cristiano.  

Y la liturgia diaria, nos presenta al Evangelio de Nuestro Señor JESUCRISTO según San Marcos, capítulo 3, versos 7 al 12. En el que se relata la intensa actividad misionera de JESÚS, junto a sus discípulos, y la reacción de la gente de querer tener de alguna forma un contacto físico con Él, para quedar sanados. Marco constata que la gente que se acercaba a JESÚS, venía de distintos lugares y da siete nombres para indicar la universalidad de la acogida del Mensaje del Mesías, incluyendo otro elemento en su narrativa: el mar de Galilea, lugar donde vivían mezclados hebreos y paganos.

De tal manera que se nos presenta a dos grupos de personas con intereses diferentes. Los discípulos, que van detrás de JESÚS con el deseo de aprender a ser como Él, ya que, ellos se sienten seducidos por su persona y estar con Él es la mejor escuela para asimilar sus enseñanzas. Por lo que puede decirse, que, los discípulos son la nueva familia de JESÚS; una familia que no se funda “en la carne y la sangre, sino en la Fe” y la confianza en quien les ha llamado para Configurarse con Él con Sus Dichos y forma de vivir.

El segundo grupo de los seguidores son la muchedumbre, que siguen a JESÚS, cansados de la explotación y de la opresión, tanto de sus propias autoridades, como las del imperio romano y encuentran en el Maestro, una Luz de Esperanza para su liberación. Pero ellos no entienden que, las pretensiones del Maestro no son de orden político-militar, o de instituir un poder terrenal. Sus pretensiones van más allá de lo meramente estructural. Él quiere llegar al corazón y a la conciencia del ser humano en particular y de todo el pueblo en general.

Es de hacer notar que, desde el comienzo de su actividad Evangelizadora, JESÚS, enfrenta diversos adversarios, que se oponen a Su Misión o que tratan de distorsionarla. Los llamados espíritus inmundos son algunos de sus principales opositores. Aunque retroceden ante la Presencia de JESÚS, tratan de entorpecer Su Acción haciendo aclamaciones acerca de Su Misión. Pero ante Su Presencia, se estremecen las estructuras del mal y se derrumban las ataduras del pecado que esclavizan al ser humano.

Al confrontarnos con el texto, vemos que los seguidores de JESÚS, seguimos divididos entre los que estamos con Él, porque queremos ventajas personales, ya que nos interesamos por Su Mensaje en tanto y en cuanto nos soluciona nuestros problemas. Porque somos muchos los que vemos en JESÚS a un taumaturgo o curandero, y que estamos con Él mientras nos atiende en todo lo que le pedimos, pero le abandonamos cuando no cumple nuestras peticiones de un trabajo, de las adquisiciones de bienes, de tener dinero o poder, o la sanación de una enfermedad propia o a la de un familiar.

Y por supuesto que también existen las personas que, sí entienden la Buena Noticia que presenta JESÚS, que es la liberación del ser humano, en su totalidad, ya que una persona liberada, sanada del egoísmo, de la indiferencia y de la ambición desmedida del tener y el poder, y es capaz de apostar su vida por la transformación de la sociedad y por la generación de una cultura fundamentada en la paz y la justicia, que se hace realidad a través de la solidaridad y el servicio.

Por eso es que hoy es el día para dejarnos liberar con la Presencia Sanadora de JESÚS y aportar nuestro granito de arena, para la transformación de estas realidades temporales tan difíciles que nos ha tocado vivir, renunciando a nuestras indiferencias y al apego tácito o evidente a la cultura de la muerte, que se manifiesta en la búsqueda de una falsa felicidad, expresada en la mentira, la estafa, la injusticia y en el desprecio hacia la dignidad de los demás. Porque tal como lo dijo San Alberto Hurtado: «Es bueno no hacer el mal, pero es malo no hacer el bien».

Señor JESÚS, ayúdanos a salir de los ámbitos reducidos de nuestros egoísmos, y abrirnos al amplio horizonte ilimitado que da Tu Acción Regeneradora, para cambiar los espacios de intolerancia en lugares de convivencias fraternas, viviendo con alegría las Buenas Nuevas del Reino.

Amén

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