
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, repitió este jueves ante la Asamblea General de la ONU una fórmula recurrente: advirtió sobre el peligro global que representa Irán y negó rotundamente que su país esté cometiendo un genocidio en la Franja de Gaza, al tiempo que arremetió contra las potencias de Europa y reiteró que Cisjordania pertenece históricamente a Israel.
Minutos antes de que tomara la palabra, casi todos los representantes de decenas de países —entre ellos Sudán, Túnez, Líbano o Suiza— abandonaron la sala en medio de sonoros abucheos, los cuales fueron contrarrestados por gritos de «Am Israel Jai» («El pueblo de Israel vive»), eslogan identitario que ha resurgido tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
«Si hay más cobardes morales que quieran abandonar la sala, por favor háganlo ahora», espetó desafiante Netanyahu antes de comenzar su discurso.
Su intervención, que se prolongó por unos 40 minutos, incluyó la distorsión de datos y la exhibición de un beeper —evocando los dispositivos que la inteligencia israelí hizo estallar en septiembre de 2024 contra la milicia Hizbulá en Líbano—. La elocución inició con el tema iraní y concluyó con pasajes bíblicos.
Ataque a Irán y críticas a las potencias europeas
«La destrucción de las instalaciones nucleares de Irán fue difícil (…) Pero para mí fue una de las decisiones más fáciles que he tomado como primer ministro, porque de no hacerlo todos estaríamos muertos», afirmó el líder israelí.
Asimismo, calificó de «ironía suprema» que, tras haber iniciado una ofensiva militar junto a Estados Unidos contra Teherán en febrero pasado, Israel esté «defendiendo» a las naciones que se negaron a escucharlo, asegurando que múltiples gobiernos le han agradecido en privado por «eliminar el programa nuclear de Irán».
Por otro lado, el mandatario se enorgulleció de la expansión territorial de su país a lo largo de los Altos del Golán (sirios), Gaza y Cisjordania a partir de la guerra de los Seis Días en 1967. Refiriéndose a Cisjordania como «Judea y Samaria, el corazón de la patria histórica del pueblo judío», Netanyahu increpó directamente al presidente sirio, Ahmed al Sharaa: «Señor Al Sharaa, debería saber que los judíos están en los Altos del Golán desde los tiempos de Moisés. Lo puede leer en la Biblia».
Acto seguido, cuestionó a las naciones europeas que acusan a Israel de perpetuar prácticas coloniales en los territorios palestinos. «¿Y quiénes nos acusan? Pues, entre ellos hay personas de Gran Bretaña y de Francia. ¡Por el amor de Dios! Ellos mismos validaron el término; sus colonias abarcaron todo el globo», criticó.
«La mayor mentira del siglo»
Respecto a los tres años de ofensiva bélica sobre la Franja de Gaza —que ha devastado el enclave por tierra, mar y aire, desplazando forzosamente a casi dos millones de personas y cobrando la vida de más de 74.000 palestinos, en su mayoría civiles—, Netanyahu rechazó categóricamente las acusaciones internacionales.
«Acusar a Israel de genocidio es la mayor mentira del siglo», exclamó el político al defender el accionar de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y sostener que se han tomado «innumerables medidas para proteger a la población civil».
«¿Es esto un genocidio? Por supuesto que no. Es lo opuesto a un genocidio», añadió, mencionando la autorización para el ingreso de alimentos y vacunas destinados a la población infantil.
Ofensiva en siete frentes y reclamo sobre Cisjordania
«¿Conocen algún otro país del tamaño de Nueva Jersey capaz de librar una guerra en siete frentes, y durante tres años? Siete frentes: Hamás, Hizbulá, los hutíes, Irán, milicias en Irak, milicias en Siria y terroristas palestinos en Judea y Samaria», cuestionó.
El primer ministro acusó a Hamás de buscar «desesperadamente reagruparse» y de intentar atentar a diario contra ciudadanos israelíes en Cisjordania ocupada, territorio donde residen cerca de 700.000 colonos en asentamientos considerados ilegales por el derecho internacional.
«Cada día intentan asesinar a nuestra gente; en particular, intentan asesinar a nuestra gente en nuestra tierra ancestral, en Judea. Por cierto, de ahí proviene la palabra ‘judío’, de Judea. Es nuestra tierra», aseveró sobre este territorio donde coexisten más de 3,4 millones de palestinos bajo régimen militar israelí, en condiciones catalogadas como apartheid por diversas organizaciones de derechos humanos.
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