En un momento de gran fragmentación geopolítica, el G20 (grupo de países desarrollados y emergentes) es más «importante» que nunca, a pesar de los desacuerdos entre sus miembros, declara a EFE el administrador del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), Achim Steiner.
«En estos tiempos geopolíticos turbulentos y controvertidos, intentar forjar una plataforma en la que se puedan abordar intereses comunes es un desafío, pero los acontecimientos del último mes, incluida la nueva Administración de Estados Unidos, pero también muchos otros, hacen que el G20 sea en cierto modo aún más importante», dice Steiner en una entrevista con EFE.
«Ha sido una lucha constante para seguir proporcionando aquello para lo que el G20 fue establecido en un principio: intentar gestionar crisis encontrando un enfoque alineado y coordinado entre las mayores economías del mundo», añade.
El jefe del PNUD acudió como representante de la ONU a la primera reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales bajo la presidencia sudafricana del G20, que se celebró estos 26 y 27 de febrero en Ciudad del Cabo (suroeste de Sudáfrica).
La cita se vio marcada por sonadas ausencias, como la del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, o de sus homólogos de China, India, Japón, Argentina, Brasil o México, entre otros, mientras sí que enviaron a sus ministros países como Francia, Alemania o Italia.
En una muestra de los desacuerdos entre naciones, la reunión financiera se cerró este jueves sin un comunicado conjunto final, sino solo un documento sumario.
«Nuestra expectativa es que en el sumario de la presidencia (del G20) haya suficientes puntos de acuerdo, así como un reconocimiento de dónde puede haber diferencias, algo que permita a los ministros de la rama de Finanzas avanzar», afirma el administrador.
EE.UU. rompe los consensos
Según Steiner, «la decisión de la nueva Administración estadounidense de poner en tela de juicio muchos de los acuerdos, algunos de ellos incluso desarrollados en el seno del G20, por no hablar de otros foros internacionales, plantea un reto porque lo que ayer era consenso hoy se está cuestionando».
Esto, advierte, «hace que sea mucho más difícil para el G20 poder avanzar juntos, porque ahora hay que dedicar mucho tiempo a entender qué cosas hay en común todavía».
Uno de los puntos que ha generado desacuerdo durante la reunión en Ciudad del Cabo son las «finanzas climáticas», según informó el ministro sudafricano de Finanzas, Enoch Godongwana.
Ese es uno de los temas que Pretoria quiere priorizar durante su presidencia, junto con la reforma de la arquitectura financiera y el alivio de la deuda que ha llevado a un total de 35 países del mundo a sufrir sobreendeudamiento o tener un alto riesgo de sufrirlo, según los últimos datos del Fondo Monetario Internacional (FMI).
«Nuestro foco es tratar de entender cómo la interacción entre nuestro sistema financiero y las políticas fiscales y de los bancos centrales de todo el mundo ampliará, limitará o incluso reducirá el margen fiscal para invertir en desarrollo», destaca Steiner.
El administrador hizo esta afirmación no solo después de la congelación de la ayuda internacional decretada por el presidente estadounidense, Donald Trump, durante al menos noventa días; sino también después de que otros países, como Reino Unido, Países Bajos o Bélgica hayan recortado o anunciado recortes futuros sobre sus asignaciones presupuestarias para cooperación.
Estas decisiones podrían tener un impacto todavía más severo porque «se está haciendo bastante evidente» que otros socios no tienen «capacidad» para suplir esa financiación, según Steiner.
Conferencia de Sevilla
En este contexto, el administrador destaca la importancia de la Cuarta Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo (FFD4, en inglés) de la ONU, que se celebrará en la ciudad española de Sevilla entre los próximos 30 de junio y 3 de julio.
«La ONU no se creó para cuando el viento sopla a favor y yo diría que, precisamente porque el mundo está perdiendo la confianza en la capacidad de los otros para movilizar financiación para el desarrollo, es urgente y fundamental que convoquemos una reunión», concluye el jefe del PNUD.
El G20 está formado por 19 países (Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, Corea del Sur, México, Rusia, Arabia Saudí, Sudáfrica, Turquía, Reino Unido y EE.UU.) y dos organizaciones regionales: la Unión Europea (UE) y la Unión Africana (UA).
Sudáfrica, la economía más industrializada de África, concluirá un ciclo en el que los diecinueve países del grupo se turnaron en su comando, por lo que la coordinación del organismo recaerá en 2026 nuevamente en Washington.
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