
Los astronautas de Artemis II de la NASA, protagonistas de la primera misión en alcanzar la órbita lunar en más de medio siglo, destacaron este jueves su asombro ante las muestras de afecto recibidas tras su regreso. Según explicaron, el éxito de la expedición cumplió con su deseo personal de «intentar hacer algo que uniera al mundo».
«Cuando volvimos a casa, nos quedamos impactados por la efusión global de apoyo, por ese sentimiento de orgullo y de pertenencia hacia esta misión», afirmó el comandante Reid Wiseman en conferencia de prensa desde el Centro Espacial Johnson en Houston, Texas. Acompañado por sus tres compañeros, Wiseman subrayó que la cohesión global era un objetivo prioritario para el equipo desde el inicio del proyecto.
La tripulación, integrada por Wiseman, Christina Koch y Victor Glover de la NASA, junto a Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), hizo historia al convertirse en los primeros seres humanos desde 1972 en orbitar la Luna.

Desafíos físicos y reacondicionamiento
A pesar del éxito, los astronautas admitieron que procesar la experiencia de diez días en el espacio —que culminó con un amerizaje en el Pacífico el pasado viernes— es un reto físico y mental. Christina Koch confesó que todavía despierta con la sensación de estar flotando, mientras que Victor Glover ha optado por mantenerse desconectado de las noticias para asimilar el retorno.
El proceso de readaptación a la gravedad terrestre suele durar unos 45 días. Para Jeremy Hansen, esta es su primera experiencia de este tipo, ya que Artemis II marcó su debut en vuelos espaciales. Hansen destacó que la misión se desarrolló sin contratiempos gracias a la confianza mutua entre la tripulación y el control de mando en Tierra.
Adrenalina a 40,000 kilómetros por hora
Uno de los momentos más críticos detallados por los astronautas fue el reingreso a la atmósfera terrestre. Durante catorce minutos, la cápsula alcanzó velocidades cercanas a los 40,000 km/h en caída libre. Glover comparó la apertura de los paracaídas principales con la sensación de «lanzarse de espaldas desde un rascacielos durante cinco segundos».
Lecciones para el futuro en la Luna
La misión Artemis II es el pilar fundamental para los próximos pasos del programa, que contempla realizar dos alunizajes en 2028 y avanzar en la construcción de una base lunar permanente. Wiseman explicó que es vital analizar cada proceso de esta misión para dar soporte a las futuras expediciones de larga duración (Artemis III, IV y V), que durarán entre 30 y 45 días.
Finalmente, la tripulación confirmó que uno de los mayores temores técnicos fue superado: la fiabilidad del escudo térmico. Tras los daños inesperados sufridos en la misión no tripulada Artemis I, los ajustes realizados funcionaron con precisión. «Descubrieron qué era lo que andaba mal. Fue un viaje muy suave», concluyó el comandante Wiseman.
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