El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, interviene durante el debate general del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU). EFE/Olga Fedorova

El presidente de la República de Corea, Lee Jae Myung, condenó este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas la parálisis en las rutas marítimas del estrecho de Ormuz y el mar Rojo, derivadas del conflicto armado entre Estados Unidos e Irán, denunciando que la energía y la logística global están siendo utilizadas «como armas».

Durante su discurso en el marco de la Semana de Alto Nivel de la ONU, el mandatario surcoreano advirtió que el bloqueo recurrente de estos pasos estratégicos pone en riesgo la estabilidad financiera internacional y el suministro de recursos básicos para la población.

Defensa del derecho marítimo y presiones diplomáticas

«Esto nos ha recordado una sombría realidad: convertir la energía y la logística en armas puede generar gravísimos choques en la vida de los ciudadanos de a pie de todo el mundo», expresó Lee, al tiempo que remarcó que la libertad de navegación en aguas internacionales constituye «uno de los cimientos de la economía global».

El pronunciamiento se produce días después de que Seúl confirmara que no enviará tropas para involucrarse directamente en las operaciones militares en Oriente Medio, pese a las insistentes solicitudes de Washington. No obstante, el Ejecutivo surcoreano indicó que continúa analizando un eventual despliegue preventivo en el estrecho de Ormuz exclusivamente para la protección de la flota comercial de su país, sin precisar el alcance de dicha medida.

Las declaraciones se enmarcan además en las recientes tensiones con la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, quien cuestionó públicamente a las autoridades de Seúl por no respaldar de forma expedita las acciones de presión contra el programa nuclear iraní.

Llamado a la distensión en la península coreana

En el plano regional, Lee dedicó parte de su alocución a las relaciones con Corea del Norte, haciendo un llamado a Washington y Pionyang para reactivar las negociaciones diplomáticas «sin dilación».

«Sentaremos las bases necesarias para realizar un trabajo de fondo que garantice un diálogo entre las partes que desemboque en el fin de la guerra en la península de Corea y en una transición hacia un régimen pacífico», sostuvo. Agregó que su administración promoverá esquemas de reducción progresiva de capacidades nucleares y arsenales de misiles a mediano plazo para garantizar una estabilidad duradera en la región.

Finalmente, el líder surcoreano abogó por una reforma estructural del sistema de Naciones Unidas y promovió el acceso universal a la inteligencia artificial como un derecho básico de la ciudadanía global.

 

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