
Los Silos, una icónica estructura portuaria de 35 metros de altura en el estado costero de La Guaira, se ha transformado en una morgue improvisada para atender la emergencia desencadenada por el doble terremoto del pasado miércoles. La edificación, cuyos 4.000 metros cuadrados de superficie exhiben una de las famosas intervenciones de inducción cromática del artista venezolano Carlos Cruz-Diez, funciona ahora como el epicentro técnico al que acuden decenas de ciudadanos con la última esperanza de localizar los cuerpos de sus familiares desaparecidos en la región más afectada por el desastre.
En el malecón del puerto, la imponente estructura vigila hileras de cadáveres dispuestos en el suelo para facilitar el proceso de reconocimiento por parte de sus allegados. Debido a las limitaciones físicas del entorno, la mayoría de los cuerpos permanecen cubiertos con cal y otros tantos son resguardados en cavas portátiles dispuestas a la intemperie junto a filas de féretros donados. A pesar de contar con personal reducido, los funcionarios asignados al recinto coordinan la identificación mediante muestras físicas y un estricto registro fotográfico para agilizar los trámites de entrega a los deudos.
Testimonios del dolor y deficiencias operativas
Néstor Vásquez, de 49 años, logró localizar en este espacio el cuerpo de su cuñada tras cinco días de intensa búsqueda en diversos centros asistenciales. La víctima habitaba en un edificio del sector de Tanaguarena que se desplomó por completo tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron la franja norte de Venezuela. Vásquez, residente de Caracas, valoró el esfuerzo del personal de la morgue improvisada, pero remarcó que las fallas del sistema se trasladaron al área de servicios fúnebres. «Están donando las urnas, pero en cuanto al traslado a Caracas, estamos buscando por nuestra cuenta cómo mover el cuerpo», apuntó.
Por su parte, Julio César González, de 53 años, acudió a Los Silos para retirar los restos de cinco familiares directos, incluido su hermano. González describió el escenario portuario como crítico y cuestionó de forma contundente la capacidad de respuesta gubernamental en el manejo del siniestro. Según su criterio, la lentitud en la llegada de equipos de remoción pesada disminuyó las probabilidades de supervivencia de quienes quedaron atrapados. «Muchos perdieron a sus seres queridos por negligencia; había personas vivas que, por no tener el apoyo mecánico necesario a tiempo, quedaron tapiadas y murieron en el lugar», denunció.
Peor desastre telúrico en la historia contemporánea
El doble terremoto ocurrido hace cinco días se ha consolidado formalmente como el evento sísmico más mortífero documentado en Venezuela en el último siglo, superando ampliamente la letalidad de catástrofes previas. Cincuenta y nueve años antes, en julio de 1967, el recordado terremoto de Caracas cobró la vida de 245 personas y dejó cuantiosas pérdidas materiales en el valle capitalino y el litoral central. El balance provisionalizado de la actual crisis, expuesto este lunes por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, sitúa la cifra de decesos en 1.719 víctimas fatales.
En las distintas parroquias de La Guaira y en los seis estados del norte del país que sufrieron daños severos, brigadas de rescatistas nacionales e internacionales mantienen operativos ininterrumpidos en las estructuras colapsadas para localizar posibles sobrevivientes. El avance de estas operaciones se ejecuta en un contexto de creciente tensión social, alimentada por las reiteradas protestas de los residentes locales frente al retraso en la distribución de ayuda humanitaria y herramientas técnicas hacia los sectores residenciales más vulnerables de la costa.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!








