Praga.- Las elecciones generales en la República Checa terminaron este sábado en medio de la expectativa de saber si el actual primer ministro, el magnate Andrej Babis, logra revalidar su mandato.

Los colegios cerraron sus puertas a las 12.00 GMT, con una participación que en algunas regiones llegó al 70%, bastante más que en los comicios 2017 cuando Babis y su partido ANO ganaron con un 29 % de los votos.

Las últimas encuestas le daban a ANO un 27%, suficiente para imponerse a dos coalición opositores, una de centro derecha, con el 21,4%, y otra de centro izquierda, con un estimado 17,4% de la intención de voto.

En la República Checa, donde unas 8 millones de personas estaban llamadas entre ayer y hoy a elegir a los 200 diputados del Parlamento, no se emiten encuestas a pie de urna, por lo que habrá que esperar a las primeras proyecciones en unas horas y al recuento de votos para conocer los resultados.

La recta final de la campaña electoral se vio ensombrecida por las revelaciones de los llamados «Papeles de Pandora» que señalan a Babis como comprador de inmuebles en Francia a través de sociedades opacas.

Si bien el primer ministro es acusado de conflicto de intereses y otras irregularidades financieras desde hace años, sigue siendo el político más popular del país.

En la campaña electoral Babis ha dejado claro que solo seguirá en la política si logra formar una coalición gobernante.

Detrás de los tres grandes bloques aspiran entrar en el Parlamento el partido extremista SPD, con un estimado 12 % de los votos, mientras que los comunistas del KSCM y el nuevo partido Prisaha también esperan superar el umbral mínimo necesario del 5 %.

Más inciertas son las perspectivas del CSSD socialdemócrata, el actual socio en el Gobierno de minoría de Babis, que en los sondeos no alcanzaba más del 4,4 %, insuficiente para entrar en la Cámara baja.

 

EFE