Caracas.- La presencia de las tiendas Zara, Pull&Bear y Bershka en Venezuela, pertenecientes a la empresa española Inditex, representaba riesgos reputacionales e incluso legales, tomando en cuenta que se trata de una compañía de capital abierto que cotiza en la Bolsa de Valores de Madrid, señala el semanario Exclusivas Económicas.

A lo anterior se suma que los números aportados a la corporación casi que eran inexistentes si se compara con lo que fueron los primeros años -entre 1998 y 2002- cuando llegó a ser uno de los principales mercados en América Latina, agrega la publicación.

La sombra del empresario Camilo Ibrahim, quien a través de la firma Phoenix World Trade estaba al frente de la tienda en Venezuela desde 2007, hacia peso en las consideraciones evaluadas por Indetex debido a los aspectos regulatorios que predominan en la Unión Europea en materia bursátil y captación de capitales, agrega el reporte.

La empresa creada por el gallego Amancio Ortega en su informe financiero de 2020, presentado a fines de enero de este año, informó que en Venezuela todavía tenía 19 tiendas: siete de Zara, cuatro de Pull&Bear y ocho de Bershka, las cuales estaban bajo el control de la firma de Ibrahim. En principio, un número que no resulta tan bajo, aunque en el país llegaron a contarse 25 locales, que incluía también a Massimo Dutti y Oysho, señala Exclusivas Económicas.

Venezuela fue considerada estrella de ventas entre 1998 y 2001, aunque la tasa de inflación de dos dígitos obligaba a realizar incrementos en los precios en promedio cada dos o tres meses. En solo cuatro años, recuerda el semanario, Zara había logrado convertirse en marca con notoriedad y estaba en el top of mind del consumidor venezolano. Había planes de expansión en todo el país.

“Sin embargo, a Inditex se le complicó la presencia directa en Venezuela por la conflictividad política que se generó con el gobierno de Hugo Chávez a partir de fines de 2001. Ya en el reporte anual de los años 2002 y 2003 tuvo que señalar pérdidas, debido al paro general que mantuvo por dos meses cerradas sus tiendas justo en el período de Navidad; y luego porque se impuso un control de cambio en enero de 2003 que complicó las importaciones, pese a la flexibilidad que tuvo el régimen cambiario entre los años 2004 y 2009. De tal manera que en 2007 se optó por el esquema de franquicia que predomina en varios países, que encontró a Ibrahim como aliado”, advierte Exclusivas Económicas.

La información financiera de Inditex entre 1998 y 2006 señala que la operación se hizo directamente a través de las empresas Zara Venezuela, Pull&Bear Venezuela y Bershka Venezuela, cuyas facturaciones permitieron montos en inversión social entre 376.000 y 427.000 euros anuales, cantidades que se dirigieron a diversas organizaciones, entre las que se encuentran las escuelas de Fe y Alegría y el Centro Gumilla, ambos bajo el control de la Iglesia católica, puntualiza el semanario.

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