Lisboa, Portugal.  Lisboa dio inicio hoy formalmente a su año como «capital verde europea», una designación que las autoridades lusas afrontan ansiosas por dar ejemplo al resto del continente y mostrar que cualquier país, por pequeño que sea, tiene un papel que desempeñar en la lucha contra el cambio climático.

También estuvo allí el secretario general de la ONU, el portugués António Guterres, que asistió primero al izado de una bandera lusa hecha con plásticos sacados de los océanos -toda una declaración de intenciones de lo serio que se toma Lisboa este año verde- y luego a los discursos, que han reivindicado el ejemplo que la ciudad puede dar.

«¿Por qué actuar si somos demasiado pequeños para marcar diferencia? Es verdad que no será en Lisboa o en Portugal donde pararemos el calentamiento global, pero tenemos el deber de hacer nuestra parte», ha subrayado el alcalde de la capital lusa, Fernando Medina.

Medina ha hecho del medioambiente una de sus últimas causas políticas, algo que evidenció a principios del pasado diciembre, cuando fue a recibir a la activista sueca Greta Thunberg, que acababa de atravesar en catamarán el Atlántico, a un muelle de la ciudad.

Una actitud que le valió numerosas críticas entre sus opositores políticos, que recordaron su acérrima defensa de la construcción del aeropuerto de Montijo, defendido como imprescindible para aliviar al saturado aeródromo de Lisboa, y al que se oponen movimientos ecologistas.

Salvando esta circunstancia, el mensaje de las autoridades ha sido el de la unidad para hacer que Lisboa, y con ella Portugal, brille a nivel europeo este 2020, durante el que se desplegará una abultada agenda de eventos que pretenden involucrar a la sociedad y transformar la capital para hacerla más sostenible.

Una de esas formas de participación ha sido un ‘flashmob’ que ha servido de cierre a la apertura hoy del año verde, y que incluye, entre otras actividades, la plantación de 20.000 árboles por toda la ciudad mañana domingo.

También habrá charlas sobre medio ambiente y cambio climático, salud y alimentación saludable, y conferencias nacionales dentro de la Academia de las Ciencias de Lisboa, así como exposiciones repartidas por espacios como los Jardines Históricos y Botánicos, la Biblioteca Nacional, o el Museo de Historia Natural.

Una de ellas ha sido inaugurada hoy por las autoridades en el Oceanário de Lisboa, con el título «El mar como nunca lo sintió» y que muestra, en diez pantallas gigantes, imágenes grabadas durante un año en aguas portuguesas, en un intento por mostrar la riqueza del ecosistema marino, que no solo corresponde a Portugal proteger.

«Sabemos que no es cuestión de un país o de un continente», ha dicho durante su intervención el presidente luso, quien ha asegurado que durante el año de «capital verde europea» los lisboetas están trabajando por «el medio ambiente, por el desarrollo sostenible, y por la implementación del Acuerdo de París».

«Sabemos que el problema existe, que no es ficción. Sabemos que es inaplazable», ha insistido Rebelo de Sousa, que ha elogiado cómo Guterres ha convertido la protección del medio ambiente en una cuestión prioritaria, algo en lo que, dijo, Portugal le apoya plenamente.

«Vamos a mostrar que Lisboa abre el camino, que Portugal sigue ese camino y que Europa apoya el camino», concluyó.

Y lo hará no solo con charlas, sino como medidas concretas, como la prohibición a partir de este mismo año de vender bebidas en vasos de plástico, lo que cambiará una habitual estampa nocturna, la de los ciudadanos bebiendo en estos recipientes fuera de los bares.

EFE

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