Biarritz (Francia).-El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó este sábado a Francia para participar en la cumbre del G7 tras desatar otra tormenta económica y política con China que afectará a la cita de esta ciudad turística francesa por sus implicaciones en la economía global.

El avión de Trump aterrizó en el aeropuerto de Merignac (Burdeos, suroeste), desde donde se desplazará en otro aparato más pequeño hacia la coqueta Biarritz, escenario de esta cumbre que concluirá el lunes.

El presidente de EE.UU. llega después de que ayer viernes desató un auténtico terremoto en la guerra comercial con China, al incrementar dos aranceles ya anunciados contra ese país y, sobre todo, pedir a las compañías estadounidenses presentes en el gigante asiático que lo abandonen.

Esa petición, realizada después de que China anunció aranceles por valor de 75.000 millones de dólares como represalia a otras medidas similares del Gobierno de Washington, hundió a las bolsas internacionales y el Dow Jones cayó un 2,37 %.

Precisamente los efectos de la guerra comercial EEUU-China y de otras tensiones en este ámbito son una de las grandes preocupaciones de esta cumbre debido a su efecto en la ralentización de la economía mundial.

Además, Trump tomó anoche partido por el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, después de las críticas que le lanzó el presidente francés y anfitrión de esta cumbre, Emmanuel Macron, por la grave oleada de incendios en la Amazonía.

Perspectivas comerciales

«Acabo de hablar con el presidente Jair Bolsonaro de Brasil. Nuestras perspectivas comerciales son muy emocionantes y nuestra relación es sólida, quizás más que nunca», afirmó Trump en un mensaje en Twitter.

Esta reacción llegó después de que Macron amenazó ayer con no ratificar el acuerdo comercial UE-Mercosur en las condiciones actuales, al considerar que Bolsonaro mintió cuando hace unos meses asumió compromisos sobre la protección de la biodiversidad que no está respetando.

La historia del presidente estadounidense en las cumbres del G7 no ha sido muy tranquila, ya que en la del año pasado se negó a firmar la declaración final y se enfrentó al anfitrión, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

Un año antes, en 2017 en Taormina (Italia), Trump se negó a sumarse al compromiso de los miembros del G7 para implementar rápidamente el Acuerdo del Clima de París, del que eventualmente acabó retirando a Estados Unidos.

En Biarritz, Trump mantendrá bilaterales con los gobernantes de Francia, Alemania, Reino Unido, Canadá, Japón, India y Egipto.

Además de con Trudeau, Trump ha mantenido algunos notorios roces, alimentados por Twitter, con varios de los aliados del G7, sobre todo con la canciller alemana, Angela Merkel, y con Emmanuel Macron.

Más plácida se prevé la reunión que Trump mantendrá este domingo con el primer ministro británico, Boris Johnson, la primera desde que éste último llegó al cargo.

El mandatario estadounidense apoya de forma sólida el «brexit», del que Johnson es uno de sus principales promotores, en incluso Trump ha ofrecido al Reino Unido un amplio acuerdo bilateral de comercio una vez que el país haya salido del bloque europeo.

EFE

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