En una ceremonia cargada de simbolismo en Asunción, Paraguay, la Unión Europea (UE) y el Mercosur oficializaron este sábado 17 de enero la firma de un acuerdo de libre comercio sin precedentes. 

Tras más de dos décadas de negociaciones iniciadas en 1999, los bloques consolidaron una alianza que crea una de las zonas de intercambio más extensas del planeta, integrada por más de 700 millones de consumidores.

La firma se produce en un contexto de alta tensión internacional. Mientras los líderes europeos y sudamericanos celebraban el «camino del diálogo», el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificaba sus amenazas de imponer aranceles del 25% a productos europeos, vinculando la política comercial a sus pretensiones de compra sobre Groenlandia. 

Ante esto, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, destacó que el tratado elige el «comercio justo» por encima del aislamiento, explica Banca y Negocios.

Impacto económico y beneficios mutuos

El tratado elimina aranceles para más del 90% del comercio bilateral. En términos estratégicos, Europa busca potenciar la exportación de maquinaria, automóviles y productos de valor agregado como vinos y bebidas espirituosas. 

Por su parte, los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) ganan un acceso preferencial para sus materias primas clave: carne, soja, azúcar, arroz y miel.

Las proyecciones económicas son ambiciosas: se estima que las exportaciones de la UE hacia el bloque sureño crecerán un 39%, mientras que el flujo inverso desde Sudamérica hacia el viejo continente aumentará un 17%. 

El presidente uruguayo, Yamandú Orsi, y el argentino Javier Milei, coincidieron —pese a sus diferencias ideológicas— en la importancia de establecer reglas claras, aunque Milei advirtió sobre la necesidad de evitar que futuras regulaciones o salvaguardas limiten el espíritu liberal del pacto.

Desafíos internos y protestas agrarias

No todo ha sido celebración. El acuerdo enfrenta una feroz resistencia por parte de los sectores agrícolas en Europa. 

Productores en Francia, Polonia y España han protagonizado movilizaciones masivas, alegando que la entrada de productos sudamericanos supone una competencia desleal debido a las diferentes normativas de producción. 

En ciudades como Burgos y diversas localidades francesas, las protestas incluyeron bloqueos con tractores y quemas simbólicas de ataúdes.

Para mitigar este descontento, la Comisión Europea ha implementado cláusulas de salvaguarda que limitan los cupos exentos de aranceles en productos sensibles como la carne avícola y el etanol. Estas concesiones fueron determinantes para que países como Italia finalmente respaldaran el texto.

El camino hacia la ratificación

Finalmente, a pesar de la histórica foto grupal en el edificio de estilo brutalista del Banco Central del Paraguay, el proceso no ha terminado. 

El documento deberá ahora enfrentar la validación del Parlamento Europeo y la ratificación individual de los congresos de cada país miembro del Mercosur antes de entrar plenamente en vigor.

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