Yessika Muñoz

Ciudad Guayana.- Un nutrido grupo de habitantes de El Rosario, Los Naranjos, Colinas de Chirica entre otras comunidades circunvecinas se agolparon vía Upata para denunciar atropellos de funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Desde la mañana de este martes comunidades organizadas alzaron su voz contra lo que consideran un abuso por parte de los funcionarios.

Además de descubrir las bandas delictivas que han mantenido en zozobra a estos sectores por más de dos años.

El hecho más reciente ocurrió la madrugada del pasado jueves, cuando Nelson Bravo, residente de la calle El Porvenir en Colinas de Chirica, fue sacado de su hogar por funcionarios.

Su vecino José Ramón Ribas, aseguró que en la residencia se encontraban tres menores de edad y la esposa de Bravo.

“Derribaron la puerta para sacarlo. Golpearon en la cabeza al niño de siete años con el armamento, otro funcionario tomó por los cabellos a la mujer de Nelson, además de darle una cachetada y una patada”, asevera Ribas.

Al tiempo se pregunta que ¿no sabemos a quién temerle, si a los delincuentes o al Cicpc?

Ribas manifiesta que los funcionarios nunca mostraron que su procedimiento era legal.

“La señora le pidió por la ventana que enseñaran las chapas de funcionarios y, estos se negaron”, detalla.

Afectada cuenta que además “los señores del Cicpc se robaron todo el efectivo que tenía Nelson”.

Critica que cuando los residentes y él mismo han sido víctimas de la delincuencia, no obtienen apoyo del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, a pesar de realizar las denuncias correspondientes.

“A mí me robaron un dinero producto de las ventas de unas bolsas y, fui a hacer la denuncia y aquí no llego ni la chapa del Cicpc”, declara Ribas.

Del mismo modo Dexi Sapienza, una de las manifestantes, señala que miembros de las comunidades ya están cansados de tantas irregularidades de funcionarios.

“Siempre quieren llegar a las comunidades con su bendito matraqueo. Le tienes que dar algo para ellos poder actuar, eso no es así”, resalta.

Por su parte, Deicy Guerra, sentencia el hecho de que son chantajeados por el Cicpc al pedirles dólares y hasta oro.

“A mi hermana Yessica Guerra se la llevaron de madrugada y nos golpearon. Pedían 5 mil dólares o 5 kilos de oro”, confiesa Guerra. Igualmente afirma que les quitaron hasta los zapatos y un pendrive.

Otra manifestante Xiomara Guerra, participa que debido a la crecida de la inseguridad un grupo de jóvenes decidió proteger las comunidades.

“Ellos están exponiendo su vida para que podamos caminar tranquilos, reír, sentarnos hasta las siete de la noche frente a nuestras casas, y el Cicpc quiere venir a atropellar a estas criaturas”, lamenta Guerra.

 

 

Azotes de barrio

Aunado al descontento de las funciones de miembros del Cipcp también más de 15 comunidades tienen otro problema en común, es decir, la presencia de bandas delictivas.

Es que hace más de dos años estas personas no han podido vivir seguras en su propio hogar. Siempre atemorizados ante la llegada de esta pandilla de hombres dedicada a delinquir.

Nelly Brito, habitante de Los Naranjos, cuenta que ha denunciado ante el Cicpc ataques de una banda asentada en El Rosario, apodada “Los Mata Venados”.

“Pedimos apoyo al Cicpc porque “Los Mata Venados” querían adueñarse de todos los barrios, en cambio arremeten con otros muchachos que sí nos ayudan “, sostiene Brito.

Denuncian que estos delincuentes han provocado que muchas familias hayan abandonado su hogar ante tantos hurtos y hechos violentos, se roban hasta los alimentos y la ropa.

Supuestamente hay más de 20 personas provenientes del sector IV de Francisca Duarte, rondando sus comunidades.

A juicio de Guerra los lugareños están siendo amedrentados por dos tipos de bandas. “Los delincuentes comunes y los del Cicpc”, indica.

Critican que los funcionarios se dedican a quitarles dinero a los ciudadanos.

“¿Cuándo se ha visto eso?, ellos no están haciendo el verdadero trabajo de prestarnos seguridad”, argumenta Xiomara Guerra.

Yomy Morillo, añade que en el sector Altos Los Ángeles, Colinas de Chirica, los niños no pueden ni bañarse allí debido a la presencia de sujetos armados.

“La comunidad tiene necesidad de agua y, por eso los niños iban a bañarse al río, las mujeres a lavar, pero ya no lo pueden hacer porque se la pasan hombres con pistola en mano”, advierte.

Ante la incertidumbre la comunidad organizada exigía la presencia del director del Cicpc en la manifestación.

Fotos: Wilmer Barrero

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