CARABALLEDA (VENEZUELA), 14/07/2026.- Un médico voluntario de Japón atiende a una persona este lunes, en el hospital de campaña de Japón en Caraballeda (Venezuela). La búsqueda entre los escombros tras el potente doble terremoto en Venezuela ha dejado también víctimas colaterales que han acudido a varios de los 14 hospitales de campaña internacionales instalados en Caracas y la devastada región costera de La Guaira, aledaña a la capital. EFE/ Miguel Gutiérrez

Ramón Gutiérrez, como otros venezolanos, recurre a uno de los hospitales de campaña internacionales instalados en el país tras los recientes terremotos para recibir atención médica ante las deficiencias de la red sanitaria pública de la nación.

Mientras espera a las afueras del hospital japonés instalado en Caraballeda, este hombre de 71 años comentó que aprovecha la ayuda porque cree que con la tragedia habrá menos recursos médicos en el país.

«Sin la tragedia en los hospitales no ha habido medicamentos; ahora, mucho menos», dice.

Como ejemplos, señala que si una persona necesitaba cubrir una cortada en la piel o inyectarse un medicamento, debe llevar al hospital público la curita o la ampolla con la jeringuilla.

«Estamos aprovechando porque aquí en los hospitales del Gobierno nunca ha habido», asegura Gutiérrez, quien espera a que lo vea el traumatólogo japonés.

Distintas áreas médicas 

Este pequeño pero equipado hospital enviado por Tokio trabaja seis horas al día con 40 japoneses, entre ellos médicos en áreas como traumatología, anestesiología, pediatría e infecciones, y cuenta con equipos para exámenes de sangre y orina y para rayos X y ultrasonido.

«El Gobierno (venezolano) no se ha preocupado y el Gobierno aquí apareció después de los tres días del terremoto. Aquí llegó primero España, El Salvador, esos países de fuera», agrega Gutiérrez.

En el lugar también espera Nancy Gallardo, de 73 años, quien se cayó el día del doble terremoto del pasado 24 de junio, cuando corría en medio de un «río de gente» hacia la montaña por una falsa alarma de tsunami.

Ya previamente tenía dolencias, pero después de esas caídas quedó «peor» y ahora le «duele todo el cuerpo».

Acude a los médicos japoneses, ya que, según dice, los hospitales de su país «están colapsados o no hay medicamentos».

«Hay que aprovechar que llegó esta gente, que están ayudándonos, uno tiene que aprovechar para que lo vean a uno», insiste.

En busca de medicinas

En Catia La Mar, un grupo de personas acuden al hospital de El Salvador, entre otros motivos, por medicamentos, entre ellas un hombre al que se le dificulta garantizar su tratamiento por un infarto que sufrió.

Debajo de un toldo en la calle, espera a que lo atiendan para pedir las medicinas.

En Venezuela, si bien las farmacias están abastecidas, el acceso a las medicinas e insumos médicos supone una dificultad para muchas personas, entre ellas los adultos mayores, que cobran una pensión de 130 bolívares al mes, equivalentes a unos 17 centavos de dólar, según la tasa oficial.

El director médico del hospital salvadoreño, Roberto Gavidia, dijo que, entre otros tipos de pacientes, reciben a personas que en el terremoto perdieron las medicinas de sus tratamientos.

Este hospital funciona las 24 horas y tiene áreas de triaje, consulta, estabilización y psicología, así como veterinaria.

Además de japoneses y salvadoreños, cientos de profesionales procedentes de Estados Unidos, España, Alemania, Lituania, Reino Unido, Brasil, Colombia, República Dominicana, El Salvador, India, Catar y Barbados llegaron a Venezuela para brindar asistencia sanitaria tras los sismos, que dejaron al menos 4.734 muertos y más de 16.700 heridos.

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