La basura está de ambos lados, también tubos de grandes proporciones que se oxidan en plena calle Pardillo. Foto: Bladimir Martínez

Toneladas de desechos sólidos, maleza descontrolada y un marcado deterioro de la infraestructura vial mantienen en jaque a la calle Pardillo, una arteria clave que divide las Unidades de Desarrollo UD-320 y UD-322 en la zona industrial de Matanzas Sur, en Puerto Ordaz.

Esta importante vía, que corre en paralelo a la Avenida Fuerzas Armadas, es un punto neurálgico para el sector metalmecánico de Ciudad Guayana. Sin embargo, hoy se encuentra invadida de extremo a extremo por escombros y basura, afectando directamente los accesos a los almacenes de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) y a Vhicoa (Venezolana de Hierro y Acero), dedicada a la ingeniería y fabricación de macroestructuras petroleras y civiles.

Tuberías oxidadas y galpones desmantelados

Al problema de la basura se suma el abandono de un lote de tubos de acero de grandes dimensiones a orillas de la calzada. Estas estructuras, que con el tiempo se han ido oxidando y corroyendo entre la maleza, son utilizadas actualmente como refugios improvisados por personas en situación de vulnerabilidad.

La misma suerte han corrido las infraestructuras comerciales de la zona. Una antigua comercializadora de chatarra y materiales ferrosos se encuentra totalmente en ruinas, con sus paredes en el suelo, sirviendo de guarida para sujetos desconocidos.

Comerciantes y trabajadores del sector señalan que la falta de alumbrado público en toda la calle Pardillo favorece el vandalismo.

Bandas delictivas que pululan por el sector han incursionado en varias empresas que se vieron obligadas a cerrar sus puertas, desvalijando sistemas eléctricos, despegando láminas de aluminio y cargando con cualquier objeto de valor; una situación que también se ha replicado en la UD-321 y en la vecina zona industrial de Los Pinos.

Un problema recurrente sin solución definitiva

Afectados de la zona reconocen que en reiteradas oportunidades los desechos sólidos han sido removidos gracias a operativos de la Alcaldía de Caroní y al apoyo de algunas empresas privadas del sector. Sin embargo, la falta de conciencia ciudadana y de vigilancia permanente provoca que camiones y particulares continúen utilizando el sitio como un vertedero ilegal de escombros.

Aunado a la insalubridad y la inseguridad, el asfalto de la calle Pardillo se encuentra severamente desgastado y con grietas profundas por la falta de mantenimiento.

Se trata de una vía de alto tráfico por la que circulan constantemente vehículos pesados y gandolas de carga extrapesada hacia Vhicoa, industria estratégica que produce plataformas costeras, módulos de producción y pilotes para el sector de los hidrocarburos.

Quienes hacen vida en el sector urgen a las autoridades un plan de recuperación asfáltica y un cordón de seguridad antes de que la vía quede completamente intransitable.

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