El popular Boluvar de la Comida, a un lado del mercado de Puerto Ordaz, se resiste a desaparecer. Foto: Níger

“Mientras tenga vida y salud, tenemos esperanzas de que todo, en algún momento cambie”, fueron las palabras de Héctor Pinto, uno de los adjudicatarios del Bulevar de la Comida del Mercado Municipal de Puerto Ordaz.

Cuatro son los puestos de comida casera que siguen con la santamaria arriba. Sus dueños se resisten a desaparecer y aseguran que  pueden subsistir con lo que ingresa a este popular sitio de la ciudad.

Pinto tiene ocho años con el puesto de comida, dice que siempre vende desayunos y almuerzos a pesar de la poca afluencia de clientes.

A las seis de la mañana abre su puesto, vive en una comunidad de San Félix y con el ingreso que percibe mantiene a sus tres hijos y a su esposa.

Aunque, también se rebusca como carpintero ebanista. Cuenta con un taller de carpintería en su casa y siempre tiene trabajos.

Lamenta la situación en la que se encuentra el Mercado de Puerto Ordaz, cuyo lugar anteriormente era un punto de encuentro para comprar verduras, hortalizas, carne y otros productos de la cesta básica.

El pequeño comerciante aseguró al periodista de soynuevaprensadigital que resistirá con las puertas abiertas, no tiene intenciones de emigrar.

15 puestos

Quince puestos de comidas, antes de la crisis y pandemia, atendían al público, solo quedan cuatro.

Geiry Carballo, ingeniero industrial, también metalúrgico, poseía un puesto en este sitio, pero en tiempo de la pandemia tuvo que sacrificar el capital. No pudo abrir nuevamente el negocio de charcuterías y queso.

Comenzó en 2016 en el negocio de charcuterías y queso, para el ingeniero, fueron tres años de abundancia, vendía hasta 300 kilos de queso en una semana.

Llegó la pandemia, también la escasez de combustible y  quebró. Actualmente está en el negocio de las criptomonedas; también, presta servicio de taxi, sus clientes son exclusivos.

Carballo, indicó que abrir un local en el mercado en estos momentos, es correr el riesgo a perder los alimentos no perecederos, “son muy pocos los consumidores. La gente prefiere ir a los supermercados chinos del centro de Puerto Ordaz, a buscar ofertas”.

Dice que no le va mal en su nuevo emprendimiento, “es riesgoso invertir en criptomonedas, aunque, tengo ventaja de ganar que perder todo”.

Cuando hace taxi, se ubica cerca de la Feria de Las Hortalizas en Alta Vista. Una carrera corta tiene un costo de tres dólares, hasta Unare 6 dólares y 10 dólares, la más larga.

Negocios cerrados

El centro comercial de Puerto Ordaz se va convirtiendo en mitos y leyendas. Muchos son los comerciantes que empacaron sus maletas y decidieron cerrar la santamaria.

Trajes Andan claudicó, después de tantos años en la ciudad, seguido de las tiendas de telas, entre otros establecimientos.

Después de las cinco de la tarde cesa el ruido de los vehículos y  bullicio de la gente que labora en los pocos negocios que siguen laborando para el público.