El presidente de Chile, Gabriel Boric, en una fotografía de archivo. EFE/Alberto Valdés

Santiago de Chile.- El presidente chileno, Gabriel Boric, contradijo a la primera presidenta de la Convención Constitucional del anterior proceso constituyente, Elisa Loncon, y señaló que «está equivocada» cuando dice que el nuevo itinerario, acordado por los partidos y hoy en discusión en el Congreso, «no es democrático».

«El pueblo de Chile finalmente va a decidir, en el plebiscito de salida, si acepta o no, si aprueba o no el texto que el nuevo proceso le proponga al país. Eso es totalmente democrático», sostuvo Boric anoche en su última entrevista televisada del año.

El presidente recordó que, más allá de la presencia de los expertos designados por el Congreso, existirá un Consejo Constitucional formado por 50 personas que será electo por la ciudadanía.

«A mí me hubiese gustado que ganáramos el plebiscito de salida del primer proceso, pero eso no fue así. Hubo un fracaso de los sectores que estuvimos por el Apruebo y eso es importante decirlo con todas sus letras y asumirlo con todo lo que significa», señaló el mandatario.

«Ante una derrota de esa magnitud, era inviable políticamente repetir exactamente lo mismo», agregó.

Las declaraciones del presidente responden a los dichos de la expresidenta de la Convención Constitucional, quien este martes en otra entrevista indicó que el nuevo proceso «no es democrático», pues «las decisiones las está tomando un Parlamento con imprecisiones en el lenguaje, que por un lado dice que habrá escaños reservados y por el otro que Chile es uno solo».

La convencional se preguntó: «¿Dónde van a quedar los derechos de los pueblos? El esfuerzo tiene que encaminarse en avanzar en la democracia participativa». Según ella, el proceso constituyente que encabezó «fue el más completo, el más alto en discusión en materia democrática, y el mayor esfuerzo de resolución de los problemas que vimos y diagnosticamos».

El pasado 4 de septiembre, el 62,5 % de los chilenos rechazó la propuesta constitucional redactada por una convención de mayoría progresista e integrada por ciudadanos independientes, sin afiliación a partidos políticos, con paridad entre hombre y mujeres y escaños reservados a indígenas.

Unos días después, las fuerzas políticas iniciaron las negociaciones para un nuevo proceso porque, pese al rechazo en el plebiscito, existe consenso en la necesidad de sustituir la Constitución actual, instaurada durante la dictadura. El acuerdo político se selló el 12 de diciembre y la propuesta se tramita ahora en el Senado.