Bruselas.- La Comisión Europea presentó este martes una «cartera de proyectos de inversión innovadores y viables» con 750 iniciativas europeas para ayudar a desarrollar a gran escala la economía del hidrógeno verde, que Bruselas considera será «clave» en la transición energética hacia una economía sin CO2.

«El hidrógeno limpio desempeña un papel clave en la transición verde de nuestra industria europea», declaró en un comunicado el comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton.

La lista reúne proyectos en ámbitos como la industria, la movilidad, la generación energética o la climatización de edificios, y ha sido elaborada por la plataforma comunitaria Alianza Europea por el Hidrógeno Limpio.

Esta no concede financiación alguna a los dossieres seleccionados, sino que los avala en función de una serie de criterios técnicos para llamar la atención de los inversores.

Breton agregó que el enfoque de Bruselas para desarrollar esas tecnologías consiste en «inversiones, un marco regulatorio de apoyo y el fomento de la asociación entre la industria, los gobiernos y la sociedad civil».

De los proyectos seleccionados, está previsto que más de 600 entren en funcionamiento para 2025.

Entre ellos se cuentan iniciativas para emplear el hidrógeno en la siderurgia en Castilla y León, para la descarbonización de los puertos de Valencia o Canarias, para generar hidrógeno en Burgos y la implicación en estos de empresas privadas como Enagas, Naturgy, Ibderdrola, Duro Felguera o Lexie Energy.

Otras de los proyectos con presencia española son iniciativas multinacionales para la producción o el transporte de hidrógeno, un elemento químico (H) muy abundante que genera casi la totalidad de la energía producida por las estrellas y que en la superficie terrestre se encuentra habitualmente integrado en compuestos como el agua o los hidrocarburos.

Para utilizarlo como fuente de energía lo primero es conseguir hidrógeno puro, por ejemplo, descomponiendo el agua (H2O) a partir de la corriente eléctrica, a través de un proceso denominado electrolisis.

Se considera «verde» cuando la energía utilizada para ese proceso proviene de fuentes renovables sin emisión de CO2, por ejemplo, del sobrante eólico que pueda no usarse durante la noche, mientras que se denomina «gris», «marrón» o «negro» al hidrógeno obtenido a partir de combustibles fósiles, que generan CO2.

 

EFE