Ginebra.- El mundo registró 3,8 millones de nuevos casos de COVID-19 la semana pasada, casi el mismo número que en los siete días anteriores, tras más de un mes de aumentos semanales y pese a la alerta global que ha generado el hallazgo de la variante ómicron, potencialmente más contagiosa.

Según el informe epidemiológico que hoy publica la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel global los nuevos casos se han estabilizado, aunque por regiones destaca el enorme aumento (del 93 %, casi el doble) en los nuevos contagios en África, la región donde se detectaron los primeros casos de ómicron.

Con todo, en cifras absolutas el continente africano sigue siendo el que menos casos semanales registra, con 43.000 la semana pasada, frente a los 2,6 millones en Europa (un 7 % más que la semana anterior) o los 659.000 de América (un descenso del 24 %).

El informe también refleja un notable descenso del 10 % en las muertes globales por COVID la semana pasada, hasta totalizar 47.000.

Más de la mitad se registraron en Europa, con 29.000 fallecimientos y un descenso del 2 %, mientras que en América la bajada fue del 36 % (9.300 muertos) y en el sur de Asia hubo una subida del 26 % hasta los 3.500 decesos.

África, una de las regiones que más preocupan en la actualidad, vio subir las muertes un 7 %, aunque sus cifras absolutas siguen siendo mucho más bajas que en el resto de las zonas (525 fallecidos entre el 20 y el 26 de noviembre).

Por países, Estados Unidos se mantuvo como el que más casos registró (464.000 la semana pasada, un descenso del 31 %) seguido de Alemania (406.000, un 22 %) y el Reino Unido (304.000, un 8 % más).

En el acumulado desde el inicio de la pandemia, al menos 261 millones de personas se contagiaron de COVID-19 y 5,2 millones fallecieron.

En la campaña global de vacunación se han administrado 8.000 millones de dosis, por lo que un 54 % de la población mundial ha recibido al menos una, aunque en los países de bajos ingresos ese porcentaje baja al 6 %.

 

EFE