El Callao.-Después de las advertencias que lanzó “El Toto” contra el alcalde Alberto Hurtado, a quien exigió la renuncia por entregar las minas al Gobierno y a grupos extranjeros, pareciera que la calma volvió nuevamente a la población, con la presencia de uniformados en cada esquina de esta localidad.

El día domingo en horas de la noche explotó una granada en la esquina Caratal que dejó como resultado dos personas heridas. También en la calle La paz, motorizados hicieron ráfagas de disparos para amedrentar a la gente en El Callao.

Un panfleto rodó por las principales vías del pueblo, “El Toto”, pran de El Perú, se adjudicaba la autoría del revuelo violento. El texto acusaba a la primera autoridad del municipio de traidor, igual de falso por no cumplir con el trato que hizo a estas personas, el cual consistía en no meterse con los mineros después de ganar las elecciones de la alcaldía.

Temor en el municipio

Comerciantes el día lunes, muchos de ellos decidieron no abrir sus negocios por temor, en tanto que padres y representantes no enviaron a sus hijos a clases.

De acuerdo a informaciones de  ciertos habitantes de El Callao, la situación tiende a normalizarse, sin embargo, aún persiste el pánico por las amenazas de “El Toto”.

Mineros y residentes de la zona indicaron que Alberto Hurtado, no ha acudido a la sede de la alcaldía, por otro lado, se tiene conocimiento que tuvo que evacuar a la familia por su seguridad.

El Perú en agonía

Otras de las personas que viven en agonía son los vecinos de El Perú, sitio en el cual han muerto varios mineros, algunos en supuestos enfrentamientos con los cuerpos de seguridad.

“El Toto”, viene sufriendo bajas de su pandilla y por esta razón causa pánico en El Callao.

Este jueves 7 de noviembre, se pudo notar en cada esquina del centro de El Callao, efectivos de la Guardia Nacional, también del Ejército en resguardo de la población.

Uniformados de la Policía del estado,  Policía Nacional Bolivariana, entre otros cuerpos de seguridad, patrullan las calles.

No debemos olvidar las cabezas humanas abandonadas, dos en la Plaza Bolívar y una tercera a pocos metros del comando de la Guardia Nacional, el cadáver de la última fue localizado detrás del terminal de pasajeros.

Bladimir Martínez Ladera

[email protected]