
En un despliegue que combina tecnología de vanguardia y presión geopolítica, Estados Unidos realiza esta semana en Cayo Hueso —a solo 150 kilómetros de Cuba— pruebas críticas de sistemas no tripulados impulsados por Inteligencia Artificial (IA).
Según informó el Comando Sur (Southcom), estas maniobras forman parte del ejercicio FLEX 2026, diseñado para sentar las bases del recién creado Comando de Guerra Autónoma (SAWC). Esta nueva unidad, cuya formación fue ordenada el pasado 21 de abril, tiene como objetivo apoyar las operaciones en América Central, el Caribe y Sudamérica, centrándose en la desarticulación de redes narcoterroristas y la vigilancia marítima.
El ejercicio, liderado por la Cuarta Flota de la Armada, funciona como un laboratorio real para integrar plataformas autónomas y semiautónomas con fuerzas tradicionales. La estrategia de Washington apunta a desplegar estos sistemas en escenarios de alta complejidad, optimizando la capacidad de respuesta ante amenazas regionales.
Escalada de tensión con La Habana
Las maniobras no ocurren en el vacío. El despliegue tecnológico coincide con un momento de máxima fricción entre la administración de Donald Trump y el gobierno cubano. Tras las incursiones militares estadounidenses de este año en Venezuela e Irán, los rumores sobre una posible intervención en la isla han cobrado fuerza.
Este miércoles, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba acusó a Washington de fabricar «pretextos» para una agresión. La denuncia surge tras las declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, quien afirmó que La Habana facilita la presencia de servicios de inteligencia de países adversarios a pocos kilómetros de territorio estadounidense.
Contexto clave: El presidente Trump ha insinuado públicamente que Cuba podría ser el siguiente objetivo tras la operación militar de enero en Venezuela, donde el entonces mandatario Nicolás Maduro fue capturado y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico.
Presión económica y energética
Más allá de lo militar, la Casa Blanca ha recrudecido el cerco sobre la isla, limitando drásticamente su acceso al petróleo y presionando a terceros países para cortar el suministro de combustible. Esta estrategia ha sumido a Cuba en una severa crisis energética, caracterizada por apagones prolongados y el colapso de servicios básicos, factores que Washington monitorea de cerca mientras despliega su nueva flota de guerra autónoma en las puertas del Caribe.
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