Fotografía de archivo de Jake Sullivan, uno de los portavoces de la Casa Blanca. EFE/Michael Reynolds

Estados Unidos anunció este jueves la imposición de sanciones económicas contra quienes están obstaculizando el proceso de paz en Sudán y no cumpliendo el alto al fuego.

A través de un comunicado firmado por uno de los portavoces de la Casa Blanca, Jake Sullivan, el Gobierno estadounidense informó que se imponen sanciones económicas y restricciones de visa contra los actores que están perpetuando la violencia y anunció también la publicación de una nueva alerta sobre los riesgos de hacer negocios con el país.

«Estas medidas están destinadas a responsabilizar a los responsables de socavar la paz, la seguridad y la estabilidad de Sudán», apunta el comunicado, que señala como responsables tanto a las Fuerzas Armadas como a las Fuerzas de Apoyo Rápido de Sudán, pero no ofrece más detalles.

El hecho de que ninguno de los dos «cumplan con el alto el fuego», añade, aumenta la preocupación de Estados Unidos «de que el pueblo de Sudán vuelva a enfrentar un conflicto prolongado y un sufrimiento generalizado a manos de las fuerzas de seguridad».

«A pesar de un acuerdo de alto el fuego, la violencia sin sentido ha continuado en todo el país, obstaculizando la entrega de asistencia humanitaria y perjudicando a quienes más la necesitan. El alcance y la escala del derramamiento de sangre en Jartum y Darfur, en particular, son aterradores», destaca la Casa Blanca.

El Ejército de Sudán anunció ayer que ha suspendido las conversaciones con el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), que tenían lugar desde hace un mes en la ciudad saudí de Yeda, por «la falta de adhesión» de su rival a las treguas acordadas en el marco de estas negociaciones.

Ninguna de las hasta ahora nueve pausas alcanzadas desde el estallido de los combates, el 15 de abril, ha sido respetada por las dos partes en conflicto.

De acuerdo con la ONU, el conflicto ha dejado al menos 850 muertos y más de 5.500 heridos, mientras que también ha provocado el desplazamiento interno y externo de más de 1,3 millones de personas.

«El pueblo sudanés no pidió esta guerra. Estados Unidos seguirá apoyándolo. Continuaremos apoyando su demanda legítima de una transición a la democracia y trabajando con nuestros socios, continuaremos responsabilizando a las partes beligerantes por su violencia desmesurada y su desafío a la voluntad del pueblo», sentencia la Casa Blanca.

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