La economía venezolana no se moverá solo con discursos de recuperación ni con anuncios aislados. Para que vuelva a tomar impulso, hace falta crédito bancario, inversión, capacidad de exportar y una visión empresarial que mire al mercado interno sin perder de vista el externo. Esa fue la idea de fondo que dejó la rueda de prensa previa al foro “Transforma tu empresa para la nueva Venezuela”, realizada en la Cámara de Comercio de Caroní, donde coincidieron dirigentes gremiales, empresarios y representantes del mercado de valores.

Desarrollar condiciones para la financiación

En el encuentro participaron Zurymar Gutiérrez, presidenta de CamCaroní; Felipe Capozzolo, presidente de Fedecámaras; Ricardo Sosa, presidente del Grupo Bursátil Casa de Bolsa; y Juan Cordero, presidente de Rendivalores. Desde distintos ángulos, todos apuntaron hacia un mismo diagnóstico: la reactivación económica depende de que Venezuela vuelva a atraer financiamiento, generar confianza y ampliar sus capacidades productivas.

Capozzolo se pronunció respecto a uno de los debates más sensibles del país: el salario. Recordó que el salario mínimo es una prerrogativa del Gobierno, pero subrayó que Fedecámaras participa en un mecanismo de diálogo social tripartito para construir consensos que beneficien a trabajadores y empresas.

“Cuando hablamos de salario mínimo hablamos de una prerrogativa del Gobierno. Nosotros como Fedecámaras participamos en un mecanismo de diálogo social tripartito para construir consensos. El acuerdo que buscamos es el que permita que los venezolanos estén mejor”, afirmó y precisó. “la idea es recuperar su poder de compra y ese reencuentro con el bienestar del hogar. Esto pasa porque el aumento sea también lo más beneficioso para la empresa”.

Al referirse a las futuras potencialidades de las empresas del sector privado, Capozzolo sostuvo que el comportamiento del crédito bancario dependerá de la evolución de la economía, del flujo de divisas y de la estabilización cambiaria. En su lectura, cualquier recuperación del financiamiento estará atada a las decisiones que adopte el Banco Central de Venezuela como rector monetario.

“El tema del crédito bancario y el financiamiento va a depender de cómo se va a desarrollar la situación económica del país. Las Licencias 56 y 57 van a permitir flujo de divisas pero es necesario flexibilizar las sanciones para dejar de ahogar a las empresas. Creemos que el BCV, como rector de la economía, va a tomar medidas que van a impactar en el crédito bancario cuando se estabilice el tema cambiario”, señaló.

También dejó abierta la expectativa de que el sistema bancario pueda llegar a niveles de encaje legal que permitan expandir el crédito, aunque sin precisar plazos.

Para el Presidente de Fedecámaras, cualquier ajuste debe considerar también la viabilidad de las empresas privadas, que —según dijo— ya realizan un esfuerzo importante por elevar la remuneración de sus trabajadores.

Capozzolo también llevó la conversación al terreno de la producción y el comercio exterior. Explicó a los empresarios guayaneses que una vez se den las condiciones, y ya desde la situación actual, se debe pensar en el mercado adentro y en el mercado afuera.

La apuesta por Guayana

Si en el discurso de Capozzolo predominó la necesidad de consensos y de condiciones macroeconómicas, en la intervención de Ricardo Sosa apareció con fuerza el lenguaje de la inversión como motor de transformación. Para el presidente del Grupo Bursátil Casa de Bolsa, invertir significa generar empleo, reactivar sectores estratégicos y devolverle dinamismo a regiones como Guayana, donde la industria siderúrgica sigue siendo una pieza clave para pensar el país productivo.

Sosa insistió en que la Bolsa de Valores será determinante en la financiación de las inversiones, al punto de estimar que una parte sustancial de los recursos puede llegar por esa vía, destacó: “La importancia que tiene la Bolsa de Valores, pues la mitad de las inversiones van a llegar a través del mercado de capitales. En términos de financiamiento”, explicó.

El ejecutivo bursátil también mencionó a Cashea como ejemplo de cómo un modelo de negocio puede transformar hábitos de consumo y, al mismo tiempo, abrir oportunidades en el ecosistema financiero. No solo como mecanismo de financiamiento personal, sino también como referencia para las empresas que buscan nuevas formas de operar en un mercado más flexible.

La referencia de Sosa a Guayana fue especialmente significativa. En su visión, la región está en una posición estratégica para convertirse en un motor de reactivación industrial, sobre todo si logran concretarse planes de inversión en el sector metalúrgico. “He visto planes muy firmes de inversiones de hasta 4 mil millones de dólares para reactivar el sector metalúrgico en dos años, la idea es ir creciendo hasta llegar a las 5 millones de toneladas de acero líquido”, comentó.

Y fue aún más lejos al definir al sector ferrosiderúrgico como un sector capaz de atraer capital, generar empleos de calidad y reposicionar a Guayana en el mapa industrial del país.

En conclusión: salarios, financiación y exportación

El foro “Transforma tu empresa para la nueva Venezuela” dejó una conclusión compartida: no habrá recuperación sostenida sin una combinación de salarios que preserven el poder de compra, financiamiento que vuelva a circular, empresas capaces de exportar e instrumentos financieros que canalicen inversión hacia sectores estratégicos. En ese tablero, Guayana vuelve a aparecer no como una promesa lejana, sino como uno de los escenarios donde podría ensayarse la próxima fase de la economía venezolana.

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